martes, 19 de febrero de 2013

Que todo es nada. Esa es la falsedad más verdadera.


“NADA ES REAL”. A esta extraña tesis se le llama NIHILISMO ONTOLÓGICO, y es la tesis a la que necesariamente parece conducir el materialismo extremo.

Si como afirma el materialista, TODA realidad fuera espacio temporal, es decir, una especie de extensión o cuerpo constantemente cambiando en el tiempo, ¿qué cosa sería esta realidad? NINGUNA. Un espacio sin forma alguna (¿qué daría forma al espacio si todo es espacial?) y continuamente cambiante (¿qué daría estabilidad a lo cambiante si todo está cambiando?) no sería sino una especie de sopa infinita (sin forma) y permanentemente hirviendo (sin estabilidad ninguna). ¿Qué realidad podría ser esta? NINGUNA. Sería puro caos. Ni siquiera sería una "sopa hirviente", pues esto ya supone forma (la forma de sopa) y estabilidad (esa sopa sería siempre sopa, de manera invariable). Es decir, que en este estado ni siquiera podríamos asegurar que existen el espacio y el tiempo (¿pues qué forma tendría el espacio? ¿qué cosa estable sería el tiempo si todo fuera temporal y cambiante?).

Así que no habría NADA. Ni siquiera espacio y tiempo. Esto es NIHILISMO (ONTOLÓGICO). Y caso de haber algo, ¿cómo lo conoceríamos? Imposible, dado que carecería de toda forma e identidad estable. “NO PODRÍAMOS CONOCER NADA”. A esta no menos extraña tesis se la conoce como ESCEPTICISMO RADICAL.

El materialismo extremo conduce, pues, al nihilismo ontológico y al escepticismo radical. Pero estas dos tesis son, a su vez, auto contradictorias. Si nada es real, tampoco el nihilismo se corresponde con nada real. Y si no podemos conocer nada, tampoco podemos conocer que nada se puede conocer, como afirma el escéptico radical.

El nihilista y el escéptico podrían aún replicar que, dado que nada es real ni cognoscible, nada es tampoco ni lógico ni contradictorio. El problema es que, para llegar a esta conclusión, han tenido que utilizar la lógica y procurar no contradecirse...

La única conclusión que cabe al nihilismo y al escepticismo es el silencio. O no. ¡Qué más da!...



¿Qué pensáis vosotros? ¿Es posible que la realidad no sea nada? ¿Será verdad que nada es verdad ni mentira?...

lunes, 18 de febrero de 2013

¡Todo está cambiando, eso no hay quien lo cambie!


¡Todo está cambiando en el Universo! ¡Todo se mueve! Nadie se baña dos veces en el mismo río: de baño a baño el río ha cambiado. Pero no sólo el río: también el bañista. Y si todo está cambiando, nada ni nadie es lo mismo durante dos instantes seguidos. Decir “yo he cambiado” resulta absurdo, pues si todo esta cambiando no hay ningún “yo” invariable que sea el sujeto de ningún cambio. ¿Cómo podríamos decir "yo soy yo"? ¿De qué "yo" hablamos, del de antes o del después?...

Imaginaos que todo estuviera cambiando a la vez y a la misma velocidad (si todo fuera cambio, nada podría distinguir entre cambios más o menos veloces) ¿Notaríamos algún cambio? Si fuéramos en un tren a velocidad constante y todo el exterior se moviera a la misma velocidad: ¿habría cambio o movimiento alguno?... Parece imposible, ¿no?
Además, si en el Universo todo cambia, ¿también lo hacen las leyes que explican el cambio? ¿Y el propio cambio también cambia? ¿Cómo podría ser?...
Zenón de Elea, un viejo filósofo griego, decía que por mucho que una cosa parezca moverse, a cada instante está en algún sitio, y sólo en uno, por lo que siempre (en todo instante) “está”, y lo que siempre “está”: ¿cuándo se mueve?...
El materialista puede decir que él “ve” que las cosas cambian y se mueven. ¿Pero es esto verdad? ¿Se puede ver el movimiento y el cambio? Parodiando a Zenón, podríamos decir que a cada pequeñísimo instante en que vemos algo lo vemos estando en algún sitio, sin moverse, como si le hiciéramos una fotografía, pero ¿vemos el cambio en sí?...

En fin: parece que el cambio carece de lógica y ni siquiera puede verse. ¿Qué opinas tú con respecto a estos argumentos? ¿Estás de acuerdo o en desacuerdo, y por qué? 

viernes, 15 de febrero de 2013

¿Pasa el tiempo por el tiempo?



¡Todo es temporal! Eso han dicho muchos filósofos, poetas y, hoy en día, la totalidad (o casi) de los científicos. El Universo entero –dicen muchos físicos— es un proceso temporal que comenzó hace unos 13.000 millones de años. Todo nace, se desarrolla y acaba deshaciéndose en ese proceso universal que es el tiempo… ¿Pero puede ser TODO temporal? ¿Lo pensamos?...

Si todo lo existente fuese temporal, el tiempo sería ilimitado, infinito, pues ¿qué límite habría que no fuese también temporal? Los físicos no tienen respuesta a esta pregunta. Algunos afirman que, sencillamente, antes de comenzar el tiempo no hay ningún “antes”, porque no hay tiempo, luego (como todo es tiempo) antes del tiempo "no hay nada", y de la nada, ¡plof!, brota el tiempo, como un milagro…

Además, si todo fuese tiempo, ¿qué distinguiría un instante de otro? ¿podría el tiempo dividirse a sí mismo? Imposible. Luego si todo fuese tiempo no habría más que un único instante eterno que jamás dejaría de “pasar”, luego no “pasaría” nada, no habría “pasado”, ni futuro, ni… Tiempo…

Pero aún hay otra consecuencia, más estrafalaria aún, de la idea de que todo es tiempo. Si todo lo que existe es temporal, y el tiempo también existe, el tiempo también habrá de ser, él mismo, “temporal”. ¿Pero puede ser que por el propio tiempo pase el tiempo?... No parece que sea eso lo que ocurra. El propio tiempo no es temporal. Al menos, ninguna de sus partes lo es: todas las horas son la misma, jamás cambian, entre las dos y las tres quizás hayan pasado muchas cosas, pero no el tiempo, pues una hora es idéntica a otra (la hora tres no es está más vieja y estropeada que la hora dos). Pensemos ahora en fechas: ¿Alguna cambia alguna vez? ¿Por el 12 de octubre de 1942 o por la fecha de tu cumpleaños pasa el tiempo? No: la fecha de tu cumple es siempre la misma, no envejece jamás. De hecho, ninguno de los instantes de nuestra vida es temporal, pues siempre vivimos en el presente, ¿no?... Por supuesto, tampoco pasa el tiempo por lo que sea el tiempo (el tiempo es tiempo siempre), ni por las leyes del tiempo... Entonces, ¿cómo va a ser todo tiempo, si el propio tiempo es ajeno a lo temporal?

Ahora bien, si el tiempo no es lógicamente posible, ¿cómo es que lo percibimos?...Aunque, la verdad, eso de que lo percibimos...¿Alguien ha visto alguna vez al tiempo? ¿Alguien podría capturar el instante presente e introducirlo en una probeta para observarlo? ¿Podríamos capturar o ver el pasado –que ya no es—o el futuro –que todavía no existe—?...



Pensadlo: ¿Qué es el tiempo? ¿Es algo real? Pero pensadlo sin prisa, tomaos vuestro tiempo…

Por cierto, os recomiendo que consultéis la interesante y enigmática entrada de mi colega bloguero juanantonio: cavernisofia: ¿Es real el Tiempo?

lunes, 4 de febrero de 2013

El materialismo. ¿Se puede dividir infinitamente la materia?


Supongamos que la realidad, como quiere el materialista, es corpórea y extensa, es decir, tiene superficie y dimensiones (por muy pequeñas que sean). Si así fuera podríamos dividirla una y otra vez, pues los trocitos que obtuviéramos en cada división serían también extensos y, por lo mismo, divisibles de nuevo. ¿Tendríamos acaso alguna razón lógica para pensar que alguno de estos trocitos fuera indivisible?

Ahora bien, si cada trocito de una cosa se puede dividir hasta el infinito, es que dicha cosa tiene infinitas partes y, en ese caso, ¿no será ella misma infinita? Tiene que serlo. Pero a la vez, tiene que ser finita, pues una cosa infinita y sin límites, ¿qué cosa es? ¿Cómo la delimitaríamos o definiríamos separándola de las demás, si ella misma carece de límites o fines?...


Además, si cada cosa es infinita, ¿habría más de una cosa? Imposible: una sola cosa lo "ocuparía" todo, puesto que un infinito carece realmente de límites. ¿No? De otro lado, si esa sola cosa contiene infinitas partes, ¿no tendrán que ser diferentes unas de otras (si fueran idénticas no serían mas que una)? Pero si todas las infinitas partes de algo son diferentes de las demás, nada en la cosa es igual a nada, la cosa sería infinitamente diferente de si misma, carecería de identidad, luego no sería ni siquiera una cosa...

Finalmente, si la materia es divisible, y no hay más que materia (como reza el materialista), ¿con qué dividiríamos a la materia? ¿Puede la materia dividirse a sí misma? ¿Cómo? Imaginaos que alguien propusiera el mantequillismo, teoría según la cual todo es mantequilla. Y suponed que el mantequillista añadiera que hay muchas cosas distintas. ¿Sería esto posible? ¿Qué mantecosa cosa podría distinguir unas cosas de otras? ¿Podríamos cortar la mantequilla con un cuchillo hecho de la misma mantequilla que cortamos?...

Absurdo, ¿no?... Y sin embargo parece posible. En el siguiente vídeo podéis ver a los físicos preparándose para hacer colisionar partículas pequeñisimas, y descubrir, así, las partes aún más pequeñas que estas partículas contienen (Ya sabéis: los científicos no se fían del todo de la lógica, tienen que ver --o experimentar-- las cosas para creerlas).




¿Qué piensas tú al respecto? ¿Pueden existir los cuerpos o es absurdo pensar tal cosa? ¿Es divisible la materia hasta el infinito o podemos confiar en hallar una párticula última indivisible a partir de la cual se componga todo?

El materialismo. ¿Qué espacio ocupa el espacio?



¿Qué es el espacio? Para el materialista el espacio es una realidad física (según él, lo que no es físico o material no es real). Además, si el espacio no fuera una realidad física, ¿cómo iban a estar en él las cosas física? Ahora bien, toda realidad física ocupa espacio (no conozco ningún materialista que acepte que algo exista sin estar en algún sitio), luego si el espacio es una realidad física también el espacio ocupara espacio. ¿Pero qué espacio ocuparía el espacio? (¿Y qué espacio ocuparía el espacio ocupado por el espacio?...) ¿No es esto absurdo?

Dicho de otro modo (más elegante): si el espacio contiene todo lo real: ¿no tendría que contenerse a sí mismo, siendo él, como es, una realidad más?...

Por otro lado, si el espacio es algo físico, tendrá cierta densidad, cantidad de materia, etc. Siendo así, ¿cómo caben las cosas en él? ----¡Pues tal y como cabe mi mano en el agua o en el aire --podría decir alguien--, dado que el agua o el aire son realidades físicas menos densas que mi mano!
¿Pero qué es lo que hace que una realidad física sea menos densa? Tendría que existir una realidad que no fuera física (el vacío o lo que sea) para mezclarse con lo físico y hacerlo menos denso (igual que haría falta otro color distinto al rojo para hacer un rojo más claro) ¿Pero cómo podría haber una realidad no física si (según el materialista) todo lo real es físico?

Bueno -diría un materialista un poco más tolerante-, tal vez el espacio no sea físico, o tal vez esté hecho de otro tipo de realidad física, diferente a la de las cosas que contiene. ¿Pero es esto posible? Si no fuera físico, o fuera de otro tipo de realidad física (¿podría haber otro tipo de realidad “física”, siendo también “física”?), ¿cómo podría contener (o relacionarse de algún otro modo) con las cosas físicas?

En fin, no parece que esto del espacio sea algo muy lógico. ¡Pero aún así existe -dirá la mayoría de la gente-, porque es innegable que tenemos experiencia de él!... ¿Pero es esto cierto? ¿Qué experiencia directa tenemos del espacio? ¿Alguien lo ha visto o tocado? ¿Dónde y cómo?


¿Has pensado alguna vez que es el espacio, de qué está hecho? ¿Qué crees que dicen los físicos al respecto? ¿Dicen algo con sentido? ¿Y tú? ¿Cómo creer entonces en el espacio que supuestamente ocupamos? Pero si no hay algo así como el espacio, ¿dónde estamos, si es que estamos en algún sitio? ¿Serías capaz de responder a todo esto sin volverte loco?...

El materialismo. ¿Cuantas cosas hay?


El materialismo es la teoría filosófica que afirma la realidad es el mundo físico que nos presentan los sentidos y que es descrito por las ciencias naturales. Según esta teoría la realidad es plural (compuesta de muchas cosas), espacial (las cosas ocupan espacio), extensa (las cosas tienen cuerpo, dimensiones, etc.), temporal (aparecen, envejecen, desaparecen etc.) y cambiante (se transforman, cambian de posición, etc.)... ¿Es todo esto cierto?

Imaginemos que la realidad fuese plural, es decir, que en ella hubiese MUCHAS COSAS diferentes una de otras. ¿Qué separaría entonces una cosa de otra? Otra cosa, claro. ¿Y esta otra cosa de las anteriores? Otra. Y así hasta el infinito. Luego lo que separaría una cosa de otra sería algo infinito: un límite ilimitado. ¡Qué contradicción! ¿O no?

¿No pasa esto mismo con los números? (Los números, por cierto, son el “nombre” de las cosas en cuanto a su pluralidad o cantidad). Se supone que el 3, por ejemplo, se separa del 1 gracias a que el 2 está por en medio. Pero a su vez, el 3 se separa del 2 gracias al 2.5, y se separa del 2.5 gracias al 2.75... Y así hasta el infinito. El límite entre los números es ilimitado. Los propios números son finitos (el dos “está” entre el 1 y el 3) e infinitos (entre el 1 y el 3 hay infinitos números)...

Además, si las cosas fueran así de infinitas habrían de ser infinitamente diferentes unas de otras. Pero entonces, ¿cómo iban a tener nada en común? (Por ejemplo: ¿tendrían en común el "ser cosas”, o el ser todas ellas “diferentes”? ¿Tendrían siquiera algo en común consigo mismas, o serían también, cada una de ellas, diferente de sí misma?)... Ahora bien, si tuvieran algo en común (por ejemplo, el ser todas ellas "cosas físicas") tendríamos que imaginar “algo” que estuviera en todas ellas, siendo siempre lo mismo, pero ¿qué podría ser este extraño elemento que puede estar en tantos sitios a la vez (como Dios)? ¿Podría ser algo material o físico?...

¿Cuántas cosas hay: muchas, una sola, o ninguna? ¿Qué crees tú? ¿Y cómo podrías justificar tu respuesta sin caer en contradicción?

viernes, 1 de febrero de 2013

Filósofos de la materia y filósofos de la forma.




Los filósofos han venido notando, desde hace tiempo, que a las cosas les pasa algo muy raro. Imaginaos, por ejemplo, una mesa. De un lado, la mesa es un objeto material, que ocupa un espacio, y que como todo lo material se puede dividir en partes; además, todas las partes de la mesa (sus átomos y partículas elementales) están moviéndose constantemente, por lo que la mesa entera está sujeta al tiempo (cambia, envejece cada día, etc.)… Ahora bien: si la mesa cambia toda ella a cada instante, ¿cómo es que la reconocemos, de un instante a otro, como la “misma” mesa? Raro, ¿no? Además, siempre la captamos como “una” mesa, como un “todo”, aunque en el fondo en ella no hay unidad ninguna: la mesa no es más que partes separables una y otra vez en otras partes. Para más confusión, resulta que, aun siendo un objeto espacial, la mesa sigue siendo ella misma aunque la cambiemos de sitio (como si el espacio no la afectara del todo)… ¡Madre mía con la mesa!... Los filósofos han intentado arreglar este problema suponiendo que las mesas (bueno, los objetos, y los animales y las personas y casi todo lo demás) tienen como dos lados o aspectos. De un lado son MATERIA (cuerpos extendidos en el espacio, divisibles, sujetos al cambio y al tiempo). Pero, de otro lado, parecen tener una FORMA o estructura que, a diferencia de la materia ha de ser INCORPÓREA, INDIVISIBLE, INVARIABLE Y ATEMPORAL. Sin esta forma, dicen, las cosas carecerían de identidad, no podrían ser “una mesa”, “Madrid”, “Juan Pérez”, ni nada…

Ahora bien. ¿Cómo va a existir algo –como la Forma— incorpóreo como un fantasma, carente de espacio y ajeno al tiempo, como si estuviera en otro mundo distinto al Universo físico?... Increíble, ¿no? Por eso, algunos filósofos niegan la existencia de la forma: las cosas (y las personas y todo lo demás) son únicamente materia. A estos filósofos se les llama materialistas (nosotros les llamaremos, con más precisión, INMANENTISTAS).
Sin embargo, a otros filósofos (bastante más raros) lo que les parece increíble es que exista la materia. ¿Cómo va a existir –dicen— algo divisible hasta el infinito y que está siempre cambiando? ¡No podría ser nada, se disolvería a cada instante! Por eso, a estos filósofos lo que les parece real es la forma. Les suelen llamar idealistas o platónicos (nosotros les llamaremos TRASCENDENTALISTAS)…



Entre estos dos extremos está todo el juego de la filosofía: los filósofos de la materia y los filósofos de la forma, los filósofos que defienden que la única realidad es esta "caverna" (el mundo que vemos), y los que defienden que la verdadera realidad está fuera de la "caverna", en un mundo distinto al que ahora vemos… ¿Cuál de estos dos tipos de filósofo estará más cerca de la verdad?

PRUEBA A PENSARLO TÚ.

1. ¿Te parece creíble que existan cosas que no ocupan ningún espacio ni están sujetas al paso del tiempo? ¿Por qué?
2. Imagina algo que estuviese siempre cambiando y que pudiera dividirse indefinidamente. ¿Puedes hacerlo? ¿Podría haber algo así?