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martes, 31 de mayo de 2016

¿Qué es la moral?


Porque el mundo nos parece, a veces, algo misterioso o absurdo, algo sin por qué ni para qué, nos preguntamos por lo que sea, en el fondo, LA REALIDAD. Porque nuestro mundo interior nos parece, también, algo enigmático y buscamos el sentido de la vida, nos preguntamos por el SER HUMANO. Porque tenemos la experiencia cotidiana del error y la falsedad, es por lo que nos preguntamos por la VERDAD. Y porque tanto el mundo como nosotros no siempre somos todo lo eficaces, felices, justos o perfectos que quisiéramos es por lo que nos preguntamos acerca de cómo vivir y convivir para ser mejores, es decir, nos preguntamos por lo BUENO y lo JUSTO. 

Qué sea, esencialmente, lo bueno y lo justo es el tema de la moral y la ética filosóficas. Es un tema que nos incumbe a todos, pues todos los seres humanos tenemos que decidir, constantemente, qué hacemos con nuestra vida. Los seres humanos somos seres abiertos; no nacemos con un programa de conducta cerrado; a cada momento tenemos que decidir qué es lo que vamos a ser. 


Dibujo de Saul Steinberg

Como no estamos locos, aquello que decidimos hacer será, siempre, lo que creemos que es más bueno para nosotros. Ahora bien, ¿qué es lo que de verdad es bueno para nosotros? Esta es la principal pregunta moral. 

Pero esta pregunta no nos la puede resolver el código genético, ni tampoco el código legal. Ni el instinto, ni las normas culturales son suficientes para determinar nuestra conducta. El instinto nos puede decir: "come, reprodúcete, defiéndete...", pero tu puedes elegir hacer huelga de hambre, o no tener hijos, o poner la otra mejilla al agresor... De otro lado, las normas y las leyes pueden establecer ciertas conductas: "no robar, obedecer a los mayores...", pero tú puedes elegir robar o desobedecer a cualquier otro que no seas tú mismo. 



Ni la naturaleza ni la cultura bastan. El ser humano tiene una mente demasiado inquieta. No puede dejar de hacerse preguntas, de cuestionar la validez de sus impulsos o de las normas que se le imponen, puede rebelarse, plantear alternativas, soñar y buscar constantemente algo mejor... En una palabra: el ser humano posee una dimensión moral



La palabra moral significa muchas cosas. Pero, sobre todo, significa estas dos: 

(a) La capacidad de los seres humanos para decidir libremente lo que les parece bueno para su vida y para actuar en consecuencia. En este sentido, la moral es una dimensión o competencia humana. 

(b) El conjunto de valores, principios y normas por las que un individuo o grupo establece lo que es aceptable o bueno, y lo que no lo es, y, por tanto, lo que se debe hacer y no hacer en determinado contexto cultural. En este sentido, la moral es un código de valores (con frases del tipo: "X es bueno") y de normas (con frases del tipo: "Debes hacer Y") que puede ser individual o colectivo (por ejemplo, el código moral de los cristianos, de los hippies, de la mafia, etc.), general o específico (por ejemplo, el código moral de los médicos, de los profesores, etc.). 






viernes, 27 de mayo de 2016

¿Cómo debemos comportarnos ante personas de otras culturas?

Hemos comprobado como diseñar una cultura no es tarea fácil. Casi todo lo que se proponga es discutible. Una de estas discusiones es la de la relación con otras culturas. Hoy en día, esta es una discusión muy importante, pues en el mundo en que vivimos la DIVERSIDAD CULTURAL es enorme. Y se impone como un hecho la convivencia de personas de distintas culturas en un mismo lugar (por efecto de la emigración y la inmigración), fenómeno al que se conoce como MULTICULTURALISMO. Pues bien, ¿cómo debemos afrontar la relación con personas de diferentes culturas que viven junto a nosotros? A esta cuestión se le suele responder de distintos modos. 


- ETNOCENTRISMO. La relación debe ser paternal, educativa, o incluso de imposición de nuestros valores y creencias, pues nuestra cultura (en este caso la española o, mejor, la europea u "occidental") es manifiestamente superior a las demás. Esta posición puede conducir, en ciertos casos, a la XENOFOBIA y el RACISMO, que son actitudes de negación y desprecio absoluto de culturas diferentes a la nuestra.

- RELATIVISMO. La relación debe ser de tolerancia absoluta, pues ninguna cultura es superior a otra, todas son diferentes. Las creeencias o costumbres de otras culturas nos pueden parecer buenas o malas, pero esta valoración responde a lo que nosotros creemos que es "bueno" y "malo" y estas creencias solo son válidas para nosotros, no para aquellos que juzgamos. 
A ellos les puede parecer "malo" lo que para nosotros es "bueno" y al revés, y están en su legítimo derecho, pues no existen criterios universales acerca de lo bueno y lo malo. Así que debemos respetar o tolerar las creencias y costumbres de todas las culturas.

- INTERCULTURALISMO. La relación debe ser de diálogo. Las creencias y costumbres de cada cultura pueden y deben ser juzgadas como buenas o malas, respetables o no, pero esta valoración debe proceder del reconocimiento mútuo, a través del diálogo, de lo que esta "bien" y "mal" para todos. 
Tal vez no podamos entendernos en todo, pero al menos debemos proponer unos mínimos morales en los que todos (seamos de la cultura que seamos) estemos convencidos.


UNIVERSALISMO. La relación debe ser, también, de diálogo racional. Y el objetivo no es simplemente llegar a unos mínimos morales reconocidos por todos, sino incluso alcanzar algo parecido a una "cultura universal" en la que todos aceptemos racionalmente unos mismos valores y unas mismas costumbres, estructuras políticas, sociales, económicas, etc. (que serán las que la razón demuestra como las más adecuadas a los seres humanos).


Estas son, creo, las cuatro posiciones posibles en torno al problema. ¿CUÁL ES LA MÁS ADECUADA A VUESTRO JUICIO?



* La imagen reproducida en cuarto lugar es una obra del artista CESÁREO GARCÍA CASTILLO

jueves, 31 de marzo de 2016

La red.

¿Cómo afectan las nuevas tecnologías de la comunicación (móviles, internet, etc.) a las relaciones sociales? ¿Se están sustituyendo las relaciones "reales" por relaciones "virtuales"? Sobre esto va nuestro último microprograma en Radio 5, de Radio Nacional de España. Para escucharlo pulsa aquí. Y para leerlo y comentar sobre él, aquí. 



miércoles, 27 de enero de 2016

Suicidio y acoso escolar.

Este artículo fue publicado originalmente por el autor en El Correo Extremadura



Hace unos días se hizo pública la impresionante carta de despedida de Diego, un chico de once años, que se suicidó hace unos meses en Madrid para evitar ir al colegio. Se aventura la hipótesis de que sufría acoso escolar, aunque el chico no reveló nada a sus padres, ni en el colegio – dicen – tenían el más mínimo indicio de la situación. Esto no prueba, en absoluto, que no existiera tal acoso: es muy normal que un niño acosado no denuncie el caso (ni a sus padres ni al centro), no ya solo porque corre el riesgo de que se ensañen con él, sino también – y esto es lo verdaderamente grave – por vergüenza y por miedo al rechazo de los otros. No hace falta ser psicólogo para saber que un adolescente que se presenta como víctima de sus iguales compromete seriamente su “prestigio” ante el grupo, incluso ante su familia y ante sí mismo. Y esto por más que su denuncia genere comprensión y compasión en otros muchos.

Por esto, creo que la solución al problema del acoso escolar no consiste, simplemente, en vigilar y castigar, ni en pedir al niño acosado que (¡encima de todo!) se enfrente al poder y se convierta en “delator”. Nada de eso sirve para casi nada. Incluso puede ser contraproducente. Todavía recuerdo cuando, de niño (cómplice pasivo, yo mismo, de acosadores), la más leve denuncia o queja ante los profesores condenaba al acosado (que todavía tenía cierta esperanza si aguantaba, se endurecía, y se encontraba otra víctima más débil que él) a la marginación absoluta – algo mucho peor, para un adolescente, que los golpes o los insultos –.

Tampoco vale hablar de derechos y valores como el que habla de la Santísima Trinidad. La Educación para la Ciudadanía y materias afines (borradas del mapa educativo, por cierto, por la malhadada LOMCE) son inútiles si en ellas no se discute, con argumentos comprensibles y convincentes, sobre los asuntos morales que subyacen al acoso escolar. Si algo no son los niños y adolescentes es tontos. Saben que la mayoría de los discursos sobre valores que rutinariamente declaman los adultos son hipócritas y vacuos. Es difícil encontrar a algún educador que sepa dar razones realmente convincentes de por qué hay que tolerar a los que son diferentes, o ser solidario con los más débiles (cuando, además, es mucho más divertido y “natural” burlarse o aprovecharse de ellos). Cuando yo estaba en la escuela, los floridos discursos de los profesores invitándonos a compadecer o respetar al alumno marginado no servían, normalmente, más que para aumentar nuestra antipatía por él.

De hecho, casi todo lo que representa realmente la institución y la vida escolar desmiente todo discurso posible contra el acoso. Como he escuchado decir estos días al filósofo y pedagogo Juan Antonio Negrete, el colegio es, intrínsecamente, una institución dirigida al acoso. Esto es, dirigida a inculcar en los niños la “dureza de la vida”, la competencia, el afán por el triunfo o, como gusta de decirse ahora, la excelencia, tanto en el aula (en donde se violenta constantemente a los niños con instrucciones, tareas obligadas y evaluaciones diarias), como fuera del aula, en donde los chicos se socializan en torno a modelos que destilan violencia y acoso (el emprendedor voraz, el deportista agresivo y obsesionado por competir, la mujer como objeto sexual...). Maltratar al chico, casi siempre demasiado sensible o inteligente, que no encaja en esos estereotipos, es parte del proceso de afirmación de quien los cultiva. Y esos valores y estereotipos son omnipresentes. En el centro educativo donde trabajo, y como conté aquí mismo hace unos meses (“Hijo, no quiero que acabes como BillGates”, 11/10/2015), las paredes de muchas aulas están adornadas con un panfleto donde se enuncian las reglas del éxito según un famoso empresario. En realidad, tales reglas se reducen a una: que la vida es un juego cruel de ganadores y perdedores, y que hay que prepararse y endurecerse para estar entre los primeros.

Así que, si de verdad queremos que casos como el de Diego no se vuelvan a repetir, tenemos que reflexionar sobre todos esos modelos que empujan a muchos chicos (y a no menos adultos) a percibir el mundo como una jungla en la que hay que pelear, competir, vencer y humillar a otros, para ser alguien en la vida. Porque esa percepción no se corrige, simplemente, con renuevos didácticos o recursos psicológicos. Se corrige, más bien, con el desarrollo del pensamiento crítico imprescindible para que los chicos puedan relativizar y eventualmente escapar de esos valores y modelos morales que los tiranizan (tanto a las víctimas como a sus verdugos). En educación no faltan innovaciones técnicas y pedagógicas, lo que faltan son teorías y decisión para afrontar lo que nadie parece querer afrontar de modo explícito: el problema de decidir en qué modelos y con qué valores queremos y debemos educar a nuestros jóvenes. Si la escuela ha de ser un instrumento de transformación social, y no solo un reflejo servil del statu quo imperante, debemos ser capaces de cuestionar y relativizar los valores vigentes e impedir que, como se desprende de la nueva ley educativa en vigor, se eduque a los chicos como a estudiantes coreanos, más pendientes de su rendimiento que de su bienestar y su integridad como personas. ¿Saben, por cierto, cuál es la principal causa de mortandad entre los adolescentes en Corea del Sur? Adivinen. El suicidio.


martes, 19 de enero de 2016

¿Qué serías capaz de hacer en un concurso de TV? Una réplica moderna del experimento de S. Milgram.

¿Somos capaces de hacer cualquier cosa si nos lo ordena alguien con autoridad? Aquí podéis ver un escalofriante experimento, en vivo, para intentar verificar esa hipótesis. Es interesante que os deis cuenta de cómo se diseñó (para que tuviera validez científica). Además, se hizo a partir de otro, mucho más antiguo, diseñado por el psicólogo S. Milgram durante los años 60. ¿Serías capaz de diseñar tú otro, distinto al del documental, para probar la misma hipótesis?

lunes, 30 de noviembre de 2015

¿Es aceptable diseñar genéticamente a nuestros hijos?


Una de las características del animal que somos es la capacidad técnica. Podemos operar con el medio ambiente para producir objetos o procedimientos que favorecen nuestra supervivencia. Esto es también frecuente en otros animales (pájaros que utilizan piedras para romper huevos, monos que fabrican y usan palos para "pescar" termitas, etc.). Pero el caso del animal humano parece especial. Nuestra capacidad técnica es incalculablemente mayor que la de cualquier otro animal. Durante siglos, la técnica humana (la agricultura, la minería, la ingeniería, etc., etc.) ha logrado transformar radicalmente el medio ambiente (cambiando bosques por campos de cultivo, horadando montañas, cambiando el curso de los ríos...). Pero más aún, desde hace muy poco tiempo la relación entre la técnica, la ciencia moderna, y las empresas y Estados que se benefician de los nuevos descubrimientos, ha dado lugar a la "tecnología" o "tecnociencia". La tecnología actual nos dota de unas capacidades inauditas y que dan mucho que pensar. Una de ellas es la capacidad de diseñar genéticamente el físico de nuestros hijos. Sin embargo, éste y otros "adelantos" provocan un gran rechazo en la gente.

¿Por qué crees que se produce ese rechazo, en concreto al diseño genético de los hijos, y en general a todo lo que hoy promete la tecnología?

¿No es mejor que controlemos los rasgos físicos con que van a nacer nuestros hijos, en lugar de dejarlos al "azar" natural? ¿Por qué, si nadie deja al azar el aspecto, color, etc., del automóvil que va a comprar, va a dejar al azar el aspecto físico de algo mucho más importante, como es su hijo? ¿Por qué resulta tan escandaloso diseñar el cuerpo de nuestros hijos y no diseñar su "alma", que es lo que hacemos cuando los educamos?
 
¿Qué pensáis de esto? ¿Preferirías diseñar a vuestro hijo o mejor dejarle esto a la "naturaleza"? ¿Por qué sí o por qué no?

AQUÍ TENÉIS LA VERSIÓN RADIOFÓNICA DE ESTA ENTRADA.




lunes, 9 de noviembre de 2015

¿Hay una ciencia de lo bueno, lo justo y lo bello?


¿Hay algún experimento o prueba lógica que permita decidir si el aborto o la pena de muerte son o no aceptables? ¿Podríamos demostrar científicamente que la democracia es mejor que la tiranía? ¿Podría un sabio experto dictaminar que Goya es mejor artista que Picasso?... La mayoría de la gente responde a estas preguntas con un rotundo "no". En cuestiones morales, políticas o estéticas cada cual tiene su opinión, y todas son igualmente respetables. No hay nadie que sepa más que los demás (en política, por ejemplo, cada voto individual vale lo mismo). En este sentido, algunos se quejan de que en el Instituto se den clases de ética y ciudadanía, y que en ellas se razone acerca de lo bueno y lo malo ¡Esto no es un asunto público y racional -se dice- sino privado, subjetivo, relativo a las creencias de cada individuo y su familia! ¿Quién es nadie para decirnos lo que es bueno, justo o bello?...

Ahora bien. Si lo bueno o justo es según cada uno. ¿Podríamos objetar moralmente algo al que asesina o discrimina a las mujeres? (Para el que lo hace es algo bueno). ¿Podríamos tildar de injusto a un tirano? (Para el tirano su forma de gobernar es justa). Si lo bello es según el gusto de cada uno: ¿Podríamos decirle algo al director de un museo si sustituye los cuadros de Goya por los dibujos de su hijo pequeño? (A él le pueden parecer más bonitos los de su hijo). La respuesta parece ser: no. De hecho, ni siquiera podríamos discutir acerca de lo que es bueno, justo, etc. Pues si esas palabras significan algo diferente para cada persona, ¿cómo podríamos entendernos? Además, si todas las opiniones sobre lo bueno fueran igualmente respetables, ¿para qué discutir? Todo sería bueno para unas personas y malo para otras, luego todo sería bueno y malo a la vez. Contradictorio, pero cierto, ¿no?


¿Qué pensáis de todo esto? ¿Los asuntos morales, políticos y estéticos son irracionales y, por tanto, no cabe ningún saber racional sobre ellos (se los dejamos así a la religión o a las opiniones y emociones de cada cual)? ¿O por el contrario cabe una ciencia sobre tales asuntos, de forma que se pueda demostrar racionalmente lo que es bueno, justo y bello? Esto último es lo que pretende a veces la filosofía como saber "axiológico", es decir, cuando se vuelve "ética", "filosofía política", "estética filosófica"... ¿Tiene sentido esta pretensión de la filosofía?

domingo, 25 de octubre de 2015

La píldora de la felicidad.




Imaginaos que soy el distribuidor de un nuevo medicamento (aún por legalizar, por lo que habría que llamarlo más bien droga) realmente alucinante, al que llamaré de momento "felicitina". Esta milagrosa sustancia se introduce en el cerebro de quien la toma, descubre allí lo que realmente le hace feliz y produce a continuación una alucinación en la que sucede todo lo que desea. Esta alucinación es perfecta, indistinguible de la vida real, como uno de esos sueños maravillosos de los que nos cuesta trabajo despertar. La píldora no produce efectos secundarios nocivos y es, de momento, gratuíta. Vuestro cuerpo permanecería sano y cuidado en una cámara de congelación. Y para vuestros padres y amigos crearíamos un clon idéntico a vosotros para que no os echaran de menos. 

Podéis probar con una primera dosis, cuyos efectos duran 24 horas. La segunda dosis tiene efectos para toda la vida. Y lo mejor: una vez que toméis la segunda dosis: ¡no vais a acordaros jamás de que habéis tomado la píldora y de que vuestra vida de ensueño no es más que una alucinación!... Pues bien (suponed que estáis completamente seguros de que la pastilla funciona y de que es verdad todo lo que os he dicho) ¿LA TOMARÍAIS O NO? (Y POR QUÉ)...
Para convenceros del todo podéis escuchar este programa de radio

¡¡¡¡Los diez primeros compradores recibirán de de regalo un lote de películas!!!!*
* Las películas son: "Un mundo feliz" y "Matrix". Esta promoción está sujeta a que se consuma primero la píldora y solo estará disponible para direcciones del mundo virtual. 


Corazón de Oro contra el Doctor Infierno. ¿Es la bondad un asunto del corazón o de la cabeza?

Dicen que los simples e inocentes (es decir, los más ignorantes) son buenos. Los niños son buenos, dicen, hasta que los estropeamos los mayores y les enseñamos lo que no deben. Los nativos de las culturas más primitivas son buenos y puros, dicen, hasta que llegan los malvados colonizadores y les corrompen. Los hombres rudos y sencillos del campo son buenos, dicen, hasta que la civilización destruye su ancestral modo de vida… Ya lo cuenta el mito de Adán y Eva (y tantos otros): el hombre es bueno hasta que, pretendiendo saber más de la cuenta, rompe el equilibrio ecológico del paraíso y hace aparecer el mal y el pecado en el mundo... Al fin y al cabo, la bondad parece que es asunto del corazón. Y el que empieza a darle demasiada importancia al saber y la inteligencia pierde ese camino al que le conducían, sin pensarlo, sus emociones más puras, y se vuelve soberbio, ambicioso y malvado, como esos diabólicos seres de los cuentos y películas que ponen su inteligencia al servicio del mal…

¿Qué dirías tú? ¿Hay que ser sabio, inteligente, culto y sofisticado para ser bueno, o basta con tener un corazón de oro? ¿Qué hay de verdad (o de mito) en eso de que el niño, o el nativo, o el hombre del campo son, por lo general, bondadosos y nobles?




ACTIVIDADES.


1. ¿Se puede ser bueno sin saber, de forma consciente, crítica y reflexiva, qué es lo bueno?
2. ¿Has oído hablar del "mito del buen salvaje"? ¿Qué opinas al respecto?
3. ¿Saber lo que es bueno para uno mismo tiene relación con conocerse bien a sí mismo?
4. ¿Hay que ser sabio para ser bueno con los demás? ¿O es más bien cuestión de tener buen corazón?
5. ¿Tiene algo que ver el hacer el bien con conocer cómo es el mundo y cómo son los demás? ¿Por qué?
6. ¿Serán las personas con conocimiento e inteligencia más propensas al mal? ¿Y eso?

lunes, 12 de octubre de 2015

Hijo, no quiero que acabes como Bill Gates

Aquí va otro artículo que os dedico. Me lo inspiró un lista con recomendaciones para los estudiantes que encontré en un aula.Trata de lo que debe ser la educación (y la vida, y el mundo...). A ver qué os parece.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Evaluación y teorías de la justicia.

Siempre los mismos problemas al volver al cole. ¡Establecer criterios de evaluación! ¿Cómo? ¿Cuáles? ¿Con qué criterio de criterios?... Preguntaré a mis alumnos. Pero claro, ya me imagino la discusión: ¿cuáles son los criterios “justos”? (Hasta los que quieren sobresaliente para todos quieren, también, que eso sea lo justo). Os pregunto a vosotros. Para animar, os presento algunas alternativas, inspiradas en distintas teorías de la justicia.


1. No hay  que evaluar ni juzgar nada. O, en todo caso, lo que uno quiera, cómo y cuándo quiera. (Anarquismo).

2. Hay que evaluar lo que demanda el mercado (idiomas, tecnologías...), que será lo que se imparta en los centros (si quieres estudiar otra cosa tendrás que pagarlo). Se pondrán las notas según la competencia o mérito de cada alumno: al que más sepa o pueda se le puntuará más (Liberalismo).

3. Igual que (2), pero sumando que el alumno se ajuste a cierto modelo de virtud (que sea modesto, discreto, respetuoso con los mayores, trabajador, decente, etc. ) (Liberal-conservadurismo).

4. Más o menos igual que (2), pero dando ventajas a los que no han tenido la suerte de nacer listos, ni en buenas familias, ni en circunstancias favorables (por eso fracasan, se desmotivan, trabajan poco, etc.). (Liberalismo moderado; socialdemocracia). 


5. Hay que evaluar que el alumno sea un buen creyente y se ajuste a un modelo de virtud totalmente cerrado e indiscutible (sagrado). (Ummas o comunidades religiosas)

6. Hay que evaluar un modelo de virtud (solidaridad, compromiso social, etc.) y no lo que demande el mercado, sino aquellas competencias que sean necesarias para construir una sociedad igualitaria en la que ningún individuo sea un medio para los fines de otros. Los individuos ajustarán sus preferencias a las necesidades sociales (estudiarán lo que la sociedad necesite, no lo que quieran). Serán evaluados por su esfuerzo, su competencia, y su compromiso social, dando ventaja y ayudando a los que no hayan tenido circunstancias favorables. (Socialismo, comunismo)

7. La evaluación es fundamentalmente tarea de cada alumno que, de vez en cuando, se hace preguntas como estas: ¿qué quiero ser y hacer? ¿He logrado realizar lo que yo quiero ser (en la medida en que he podido), gracias a esta asignatura? ¿Merece la pena seguir por aquí?...  (¿?)


Quino
Para que os orientéis, diremos que los principales partidos políticos de nuestro país estarían en estas posiciones: PP (2 y 3), PSOE (4), IU y Podemos (6)... Por cierto, algo mucho más importante: ¿cuál sería vuestra opción? (No tiene por qué estar entre las que os propongo).


domingo, 24 de mayo de 2015

Una lección de dignidad.


Rubén Cuellar y Marta Mayo, dos de mis alumnos de 2º, nos dieron ayer a todos, empezando por profesores y padres, una lección inolvidable de dignidad y madurez. Fueron elegidos para dar el discurso de graduación para padres, profesores y compañeros. Pero no les pareció adecuado el típico discurso, simpático y adulador, con el que usualmente se acababa mendigando unas décimas de nota a los profesores. Sin previo aviso, Ruben rompió a hablar de economía, de la desastrosa política de becas y de la desigualdad social que genera, y Marta hizo una crítica tan sensata como contundente de ese modelo de educación, memorístico y obsesionado con los exámenes, que produce zombies antes que personas creativas, críticas, lúcidas y amantes del conocimiento como, tan excepcionalmente, demuestran ser ellos. En ninguna otra graduación me he sentido tan orgulloso de mis alumnos (de todos, porque que muchos de ellos hubieran hecho lo mismo que Rubén y Marta), y en ninguna he visto esta exhibición real de mayoría de edad (la de verdad, la kantiana, no la de las corbatas y los vestidos de puesta de largo). A ver quién dice ahora que somos unos ingenuos y que no hay razones para la esperanza.  

jueves, 29 de enero de 2015

¿Qué serías capaz de hacer en un concurso de TV? Una réplica moderna del experimento de S. Milgram.

¿Somos capaces de hacer cualquier cosa si nos lo ordena alguien con autoridad? Aquí podéis ver un escalofriante experimento, en vivo, para intentar verificar esa hipótesis. Es interesante que os deis cuenta de cómo se diseñó (para que tuviera validez científica). Además, se hizo a partir de otro, mucho más antiguo, diseñado por el psicólogo S. Milgram durante los años 60. ¿Serías capaz de diseñar tú otro, distinto al del documental, para probar la misma hipótesis?

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Qué es más importante: la familia o los amigos?


 Discutíamos en clase sobre qué es más valioso, la familia o los amigos. 

¿Cuál es el origen de la familia? ¿Cuál es la causa del "nexo" familiar?... Biológica, y antiguamente, la familia se fundaba en las ventajas de criar a los hijos en común, y en el deseo de perpetuar el patrimonio, a través de la herencia, en manos de un pequeño grupo de parientes. Más modernamente, y según se dice, la familia se basa en el "amor". Lógico, pues muchas familias actuales no tienen hijos, ni tienen un patrimonio material que conservar... Ahora bien: ¿Qué es eso del "amor"?... 

Debe ser algo muy determinante, pues, de hecho, la diferencia que suele esgrimirse entre "familia" y otro tipo de relaciones parecidas, como por ejemplo, un "grupo de amigos que viven juntos" es esa: en el primer caso hay AMOR y en el segundo tan solo AMISTAD. Y claro, la (típica) pregunta que se plantea a continuación es esta: ¿qué diferencia hay entre amor y amistad, entre tu mejor amante y tu mejor amigo?...

 Todas las respuestas que suelo escuchar inciden en lo mismo: el amor supone, además de amistad (¡o incluso por encima de ella!), una atracción especial, una cierta actividad hormonal, "mariposas en la barriga" (qué expresión más horrorosa y cursi, por cierto), pasión, algo indefinible, pero que a la vez reconocemos muy bien y es fácil de identificar (si se le quitan todos los adornos románticos): el sexo. ¿O no?... Si esto es verdad, la familia (el “amor”) como algo distinto de la amistad es simplemente sexo (o, mejor, una cierta concepción del sexo como relación limitada a los miembros de la pareja). Tu "amor" (aquel con el que fundas una familia) ha de ser tu mejor amigo/a (pues nadie está más cerca de ti que tu mejor amigo/a, con nadie te comunicas mejor, nadie enriquece tu vida más...) más un compromiso de fidelidad sexual. ¿Será esto cierto? ¿Será verdad que lo único que diferencia la familia de la amistad, el amante del amigo, es únicamente el sexo? ¿Qué otra cosa si no?

Pero justo por eso, por estar basada en el sexo (y en la propiedad del sexo del otro), la familia es una institución mucho más primitiva, visceral e irracional que la amistad. Y, por tanto, menos humana y civilizada (más animal). Y también más inmoral, en la medida en que se basa en algo menos racional que la amistad, o en que (para algunos de sus miembros --los hijos--) la familia no se escoge libremente (como sí pasa con los amigos), o en que en la familia se anteponen los lazos de sangre, los criterios subjetivos, a cualquier otra consideración más justa y racional (poca gente, por ejemplo, denunciaría un delito cometido por algún miembro de la "familia" --la familia es como la cosa nostra- ).

Y, sin embargo, SIENDO TAN PRIMITIVA, IRRACIONAL O INMORAL, LA FAMILIA ES CONSIDERADA “EL PILAR DE LA SOCIEDAD” y algo mucho más importante que la amistad. Primero, la familia; después los amigos, se suele decir… Ahora bien: ¿por qué? ¿Es acaso esto razonable?...

Responde, tras esta reflexión, a lo siguiente:
1. ¿Qué define a la familia?
2. ¿Qué diferencia hay entre el "amor" y la "amistad"?
3. ¿Es más valiosa la familia que los amigos? ¿Por qué?

jueves, 11 de diciembre de 2014

¿Es aceptable diseñar genéticamente a nuestros hijos?


Una de las características del animal que somos es la capacidad técnica. Podemos operar con el medio ambiente para producir objetos o procedimientos que favorecen nuestra supervivencia. Esto es también frecuente en otros animales (pájaros que utilizan piedras para romper huevos, monos que fabrican y usan palos para "pescar" termitas, etc.). Pero el caso del animal humano parece especial. Nuestra capacidad técnica es incalculablemente mayor que la de cualquier otro animal. Durante siglos, la técnica humana (la agricultura, la minería, la ingeniería, etc., etc.) ha logrado transformar radicalmente el medio ambiente (cambiando bosques por campos de cultivo, horadando montañas, cambiando el curso de los ríos...). Pero más aún, desde hace muy poco tiempo la relación entre la técnica, la ciencia moderna, y las empresas y Estados que se benefician de los nuevos descubrimientos, ha dado lugar a la "tecnología" o "tecnociencia". La tecnología actual nos dota de unas capacidades inauditas y que dan mucho que pensar. Una de ellas es la capacidad de diseñar genéticamente el físico de nuestros hijos. Sin embargo, éste y otros "adelantos" provocan un gran rechazo en la gente.

¿Por qué crees que se produce ese rechazo, en concreto al diseño genético de los hijos, y en general a todo lo que hoy promete la tecnología?

¿No es mejor que controlemos los rasgos físicos con que van a nacer nuestros hijos, en lugar de dejarlos al "azar" natural? ¿Por qué, si nadie deja al azar el aspecto, color, etc., del automóvil que va a comprar, va a dejar al azar el aspecto físico de algo mucho más importante, como es su hijo? ¿Por qué resulta tan escandaloso diseñar el cuerpo de nuestros hijos y no diseñar su "alma", que es lo que hacemos cuando los educamos?
 
¿Qué pensáis de esto? ¿Preferirías diseñar a vuestro hijo o mejor dejarle esto a la "naturaleza"? ¿Por qué sí o por qué no?

AQUÍ TENÉIS LA VERSIÓN RADIOFÓNICA DE ESTA ENTRADA.




lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Hay una ciencia de lo bueno, justo y bello?


¿Hay algún experimento o prueba lógica que permita decidir si el aborto o la pena de muerte son o no aceptables? ¿Podríamos demostrar científicamente que la democracia es mejor que la tiranía? ¿Podría un sabio experto dictaminar que Goya es mejor artista que Picasso?... La mayoría de la gente responde a estas preguntas con un rotundo "no". En cuestiones morales, políticas o estéticas cada cual tiene su opinión, y todas son igualmente respetables. No hay nadie que sepa más que los demás (en política, por ejemplo, cada voto individual vale lo mismo). En este sentido, algunos se quejan de que en el Instituto se den clases de ética y ciudadanía, y que en ellas se razone acerca de lo bueno y lo malo ¡Esto no es un asunto público y racional -se dice- sino privado, subjetivo, relativo a las creencias de cada individuo y su familia! ¿Quién es nadie para decirnos lo que es bueno, justo o bello?...

Ahora bien. Si lo bueno o justo es según cada uno. ¿Podríamos objetar moralmente algo al que asesina o discrimina a las mujeres? (Para el que lo hace es algo bueno). ¿Podríamos tildar de injusto a un tirano? (Para el tirano su forma de gobernar es justa). Si lo bello es según el gusto de cada uno: ¿Podríamos decirle algo al director de un museo si sustituye los cuadros de Goya por los dibujos de su hijo pequeño? (A él le pueden parecer más bonitos los de su hijo). La respuesta parece ser: no. De hecho, ni siquiera podríamos discutir acerca de lo que es bueno, justo, etc. Pues si esas palabras significan algo diferente para cada persona, ¿cómo podríamos entendernos? Además, si todas las opiniones sobre lo bueno fueran igualmente respetables, ¿para qué discutir? Todo sería bueno para unas personas y malo para otras, luego todo sería bueno y malo a la vez. Contradictorio, pero cierto, ¿no?


¿Qué pensáis de todo esto? ¿Los asuntos morales, políticos y estéticos son irracionales y, por tanto, no cabe ningún saber racional sobre ellos (se los dejamos así a la religión o a las opiniones y emociones de cada cual)? ¿O por el contrario cabe una ciencia sobre tales asuntos, de forma que se pueda demostrar racionalmente lo que es bueno, justo y bello? Esto último es lo que pretende a veces la filosofía como saber "axiológico", es decir, cuando se vuelve "ética", "filosofía política", "estética filosófica"... ¿Tiene sentido esta pretensión de la filosofía?

viernes, 24 de octubre de 2014

Corazón de Oro contra el Doctor Infierno. ¿Es la bondad un asunto del corazón o de la cabeza?

Dicen que los simples e inocentes (es decir, los más ignorantes) son buenos. Los niños son buenos, dicen, hasta que los estropeamos los mayores y les enseñamos lo que no deben. Los nativos de las culturas más primitivas son buenos y puros, dicen, hasta que llegan los malvados colonizadores y les corrompen. Los hombres rudos y sencillos del campo son buenos, dicen, hasta que la civilización destruye su ancestral modo de vida… Ya lo cuenta el mito de Adán y Eva (y tantos otros): el hombre es bueno hasta que, pretendiendo saber más de la cuenta, rompe el equilibrio ecológico del paraíso y hace aparecer el mal y el pecado en el mundo... Al fin y al cabo, la bondad parece que es asunto del corazón. Y el que empieza a darle demasiada importancia al saber y la inteligencia pierde ese camino al que le conducían, sin pensarlo, sus emociones más puras, y se vuelve soberbio, ambicioso y malvado, como esos diabólicos seres de los cuentos y películas que ponen su inteligencia al servicio del mal…

¿Qué dirías tú? ¿Hay que ser sabio, inteligente, culto y sofisticado para ser bueno, o basta con tener un corazón de oro? ¿Qué hay de verdad (o de mito) en eso de que el niño, o el nativo, o el hombre del campo son, por lo general, bondadosos y nobles?




ACTIVIDADES.

1. ¿Se puede ser bueno sin saber, de forma consciente, crítica y reflexiva, qué es lo bueno?
2. ¿Has oído hablar del "mito del buen salvaje"? ¿Qué opinas al respecto?
3. ¿Saber lo que es bueno para uno mismo tiene relación con conocerse bien a sí mismo?
4. ¿Hay que ser sabio para ser bueno con los demás? ¿O es más bien cuestión de tener buen corazón?
5. ¿Tiene algo que ver el hacer el bien con conocer cómo es el mundo y cómo son los demás? ¿Por qué?
6. ¿Serán las personas con conocimiento e inteligencia más propensas al mal? ¿Y eso?

miércoles, 18 de junio de 2014

"Nadie es malo": el intelectualismo moral.



Una de las teorías éticas más interesante (y minoritaria) es el intelectualismo moral (asociado tradicionalmente a filósofos antiguos como Sócrates y Platón). Su tesis principal es que para ser bueno lo único que hace falta es ser sabio. Solo el que sabe qué es lo buenopuede hacer el bien; basta con saber qué es lo bueno para quererlo y hacerlo. Esta tesis implica supuestos y consecuencias muy polémicas. Veamos.

1. LA MORAL ES UNA CIENCIA, Y ES CUESTIÓN DE EXPERTOS. Según el intelectualismo moral, lo bueno es lo que determina la razón (no el instinto, ni la emoción, ni la simple voluntad). Es posible, pues, un saber racional de lo bueno y lo malo. Las "verdades morales" son universales y válidas para todos, tal como las verdades científicas. Además, dado que la ética es una ciencia, no todo el mundo está capacitado para entender y resolver problemas morales (ni siquiera aquellos problemas que afectan a uno mismo). Son los expertos los que deben decidir sobre la bondad o conveniencia de las acciones. Del mismo modo, los asuntos de la política (qué leyes, qué forma de gobierno, etc., son justas) deben resolverlos los expertos o sabios, y no, por ejemplo, a través de los votos...

2. LA DISCIPLINA Y EL ESFUERZO SON INNECESARIOS. Si la razón nos dice que algo es bueno, querremos hacerlo, y lo haremos sin esfuerzo (o sin darnos cuenta de que nos esforzamos, como cuando hacemos algo que nos interesa mucho). Si, por ejemplo, la razón nos dice que estudiar idiomas o hacer deporte son buenos para nosotros, lo deberíamos hacer sin mayor esfuerzo. Si hace falta disciplina o “fuerza de voluntad” esto es señal inequívoca de que no tenemos claro que lo que hacemos sea realmente bueno para nosotros.

3. NADIE HACE EL MAL INTENCIONADAMENTE. LOS “MALOS” NO SON MALOS, SINO IGNORANTES. Todo el mundo actúa siempre bajo la creencia de que lo que hace es lo mejor que puede hacer, dadas las circunstancias. Nadie hace el mal a sabiendas. Incluso el que roba, mata o perjudica a los demás es porque cree que eso es lo mejor que puede hacer (que lo "bueno" es lo que conviene a sus intereses, aunque eso signifique fastidiar a los otros). Nadie es, pues, culpable de nada. Todos creen comportarse lo mejor posible (hasta Hitler creía estar haciendo un bien a sí mismo, a Alemania, a la humanidad entera). Otra cosa es que se sea ignorante y se esté equivocado, y que lo que uno cree que es un bien no lo sea. Pero entonces lo "malos" no son malos, sino solo ignorantes. Y lo que hay que hacer con ellos es convencerles de que están equivocados, es decir, EDUCARLES, no CASTIGARLE o vengarse de ellos. Así, no hacen falta policías ni cárceles, sino profesores (que no parezcan policías) y centros educativos (que no parezcan cárceles). El ser humano es un ser racional, no un animal irracional al que se pueda "educar" con premios y castigos (en lugar de con razones).

4. SÓLO EL SABIO ES DE VERDAD FELIZ. La felicidad no es cosa de tontos o inconscientes, como se cree a veces. Sólo el que ejercita su razón buscando el conocimiento (es decir: se dedica a la filosofía) estará en condiciones de conocerse y conocer lo que realmente le conviene. Y solo este podrá adoptar las decisiones más acertadas para encaminarse a la felicidad y "triunfar" en la vida.

5. ES MEJOR SUFRIR UN MAL A COMETERLO. Si por ejemplo consideramos que matar es malo, es mejor que te maten a que tengas tú que matar. Si abandonar a un ser querido es malo, es mejor que te abandonen a que seas tú el que abandones a alguien. Si insultar es malo... (etc.). La razón es que si te matan, abandonan, insultan, etc., solo sufre tu cuerpo, solo te sientes mal (sufres emotivamente). Pero si eres tú el que matas, abandonas, insultas, etc., tu acción implica a TODA TU ALMA, sobre todo a tu voluntad y tu razón, que son la parte más importante de ti.

¿Qué os parece esta teoría? ¿Le encontráis alguna pega? ¿Por qué creéis que es tan minoritaria?

domingo, 15 de junio de 2014

¿Es legítimo causar dolor a los animales?

Dado que los animales también parecen capaces de sentir placer y dolor, la teoría utilitarista insiste en tenerlos en cuenta a la hora de decidir si debemos o no debemos admitir acciones como la fiesta de los toros y tantas otras en las que se les maltrata, o si debemos o no debemos comer carne, supuesto el caso de que podamos alimentarnos únicamente con vegetales. Para animaros a reflexionar, ahí van esos vídeos. 



lunes, 9 de junio de 2014

Dilemas utilitaristas.



Uno de los problemas del emotivismo ético es (como veíamos en la entrada anterior) que si lo bueno es lo que "nos hace felices", ¿qué ocurre si a alguien le hace feliz estrangular a sus semejantes?... Una posible respuesta a este problema consiste en afirmar: "el estrangulador sería feliz pero al coste de generar una infelicidad mayor en los demás (en el estrangulado, su familia, sus vecinos...)", y lo realmente "bueno" no es la felicidad individual sin más, sino "la mayor felicidad para el mayor número posible de seres". Esta teoría ética se conoce como "utilitarismo", y afirma que debemos decidir nuestras acciones en función de sus probables consecuencias en vistas al fin de una felicidad lo más general posible.

El utilitarismo supone muchos problemas, por ejemplo: ¿cómo establecemos lo que hace feliz a la mayoría, siendo tan subjetivo esto de la felicidad? O, sobre todo: ¿por qué nos ha de importar la felicidad de los demás? ¿Por qué habríamos de renunciar a nuestros placeres individuales en nombre de esa felicidad? ... Pero atendamos ahora a estos típicos dilemas utilitaristas. En todos ellos se muestra lo difícil que sería aplicar esta teoría a determinados casos prácticos.

1. Tengo una gran fortuna. Puedo donarla en su mayor parte a mis hijos (que viven bastante bien sin ella) o a una institución que la distribuya entre gente más pobre que mis hijos. ¿Qué debería hacer si fuera utilitarista? ¿Qué harías tú y por qué?

2. Dos pacientes de la misma edad están a punto de morir, necesitan un trasplante, pero sólo hay un órgano disponible. Uno es un científico muy prestigioso que está a punto de descubrir un remedio contra el cáncer, el otro es un hombre anónimo que no se dedica a nada en especial (por lo demás son lo más iguales posibles: la misma edad, una familia similar...). Soy un médico utilitarista, ¿a quién debería salvar? ¿A quién salvarías tú y por qué?

3. Otro de médicos. La vida de un tirano extranjero está en mis manos (soy su médico). Sé de buena tinta que, en cuanto lo cure, va a volver a su país con la intención expresa de masacrar a parte de la población (supuestos rebeldes). ¿Debería hacer todo lo posible por salvar su vida, o más bien todo lo posible para no salvarla (sin que se note mucho)? ¿Qué debería hacer un médico utilitarista? ¿Y tú? ¿Por qué?

4. Dado que los animales también parecen capaces de sentir placer y dolor, y que ir a los toros supone placer para el espectador pero dolor para el animal, ¿qué deberíamos hacer con la fiesta nacional? ¿Qué haría un utilitarista? ¿Y tú?

5. Dado lo anterior, ¿te parece que deberíamos ser todo lo vegetarianos posible? ¿Crees, en general, que los animales pueden tener derechos (por ejemplo, el derecho a no sufrir dolor innecesariamente)?


6. Otro caso médico. Un ser querido tuyo se muere de una extraña enfermedad, cuyo tratamiento cuesta mucho dinero. Pides ayuda al Estado, y el consejero de Salud te responde: sólo tenemos 500.000 euros: lo podemos gastar en un hospital infantil en el tercer mundo donde salvaría la vida a mil niños al año, o en pagar el tratamiento de esta persona. Tú decides. ¿Qué decides? ¿Por qué? ¿Qué decidiría un utilitarista?

7. ¿Estaría justificado que un gobernante mintiera a sus gobernados (por ejemplo acerca de la existencia de un problema con respecto al cual la población no podría hacer nada) para no preocupar a la gente? ¿Qué haría un utilitarista? ¿Y tú? ¿Por qué?

8. ¿Se debería torturar todo lo cruelmente que fuera necesario a un terrorista para que confesara dónde está la bomba que ha colocado en algún lugar repleto de gente? ¿Qué haría un utilitarista? ¿Y tú? ¿Por qué?