miércoles, 23 de septiembre de 2015

Cuatro temas de conversación para seducir a un filósofo

Creo que tenemos ya claro que nos interesa estar con gente interesante, con las que podamos compartir y medir nuestras ideas y aprender. ¿Y habrá alguien más loco por las ideas que un filósofo? Durante este curso vamos a traer a la caverna a estos filósofos (o, mejor, a sus ideas). Ya veremos mediante qué técnicas parapsicológicas. La cosa es que una vez se nos aparezcan se (nos) queden (dentro). Ya os podéis imaginar que son gente muy inquieta y que no tolera el aburrimiento. Para enrollarse con un filósofo nada mejor que sacar los siguientes cuatro temas de conversación, que son también las cuatro grandes preguntas o ramas de la filosofía. Y las cuatro cosas que más importa pensar y saber en la vida, creo yo (aunque esto también habrá que discutirlo, claro). 

  1. La pregunta ontológica (o metafísica): ¿QUÉ ES LA REALIDAD? Ojo, que esta pregunta admite variaciones: ¿Qué significa ser o existir? ¿Qué cosas son realmente reales? (de esto se ocupa la ontología general) ¿Qué es la naturaleza? (este es el tema de la cosmología o filosofía de la naturaleza) ¿Existe una realidad perfecta o divina?  (de esto trata la teología filosófica)… ¿Y qué decir de esa realidad que parece estar entre la naturaleza y Dios: nosotros, los seres humanos, la sociedad, la historia, la cultura…? ¡Un momento! Esta última pregunta es tan importante que merece un apartado propio…


    2. La pregunta antropológica (o psicológica): ¿QUÉ ES EL SER HUMANO? ¿Qué lugar ocupamos en el cosmos? ¿Somos algo más que animales muy complicados? ¿Somos algo más que cuerpo y cerebro? ¿Qué tipo de realidad es la mente? 
    ¿Cómo influye la cultura en lo que somos? ¿De dónde venimos, para qué estamos aquí, y a dónde vamos cuando llega la muerte?...                                                                                                                                                                                                                                                  3. La pregunta epistemológica (o gnoseológica), que se refiere a la relación teórica que hay entre el ser humano y la realidad, es decir: el conocimiento. ¿EN QUÉ CONSISTE EL CONOCIMIENTO? ¿Cómo podemos estar seguros de que estamos seguros de algo? ¿Cómo sabemos que lo que pensamos, decimos, oímos, teorizamos...es verdad? ¿Qué es de verdad la verdad?...                                                                                                                  4. La pregunta ética y política (y también estética) que atiende también a la relación entre nosotros y el mundo, pero esta vez, a la relación práctica.  ¿QUÉ  DEBERÍAMOS HACER PARA QUE LA REALIDAD FUERA MEJOR DE LO QUE ES? ¿Qué es lo que hay que hacer para ser buenos y felices? ¿Y para que la sociedad sea más justa? ¿Y para que las cosas sean más hermosas? ¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo justo? ¿Qué es lo bello?



La belleza, la justicia, la bondad, la verdad, la existencia humana, el mundo.... Lo que es todo, lo que somos nosotros, lo que podemos saber, lo que debemos hacer... ¿Se pueden tener ideas más grandes y poderosas que aquellas que tratan de todo eso? ¿Hay algún otro tema de conversación interesante que no esté relacionado de algún modo con estos cuatro? ¿Cuál? Decídmelo si lo encontráis.



miércoles, 16 de septiembre de 2015

La primera clase de filosofía.

Todos los años me pregunto por qué quiero yo dar un curso de filosofía. Y también me pregunto por qué habéis de quererlo vosotros (si la filosofía fuera solo una cuestión mía o de unos pocos, como la numismática o el rugby, no valdría mucho, ¿no?).

Pensad un momento y decidme por qué acudís al instituto, o a cualquier otro lugar que os guste más (es decir, cualquiera). Por qué preferís vivir como vivís, dejándoos llevar o decidiendo hacer esto o aquello. O, sencillamente, por qué vivís, para qué... Me apuesto mi sueldo de todo el curso a que la respuesta es esta: todo lo que hacéis (o dejáis de hacer) es... por algo que tenéis en la cabeza, es decir: por ideas. Seamos o no conscientes de ellas. Sean vuestras o de otros. Sean buenas o malas. Todo (nuestros sentimientos, nuestros deseos, nuestra visión de las cosas y de nosotros mismos) depende de ideas. Hasta respirar lo hacemos (mecánicamente) porque pensamos que mola vivir; en otro caso nos pondríamos la soga al cuello y dejaríamos de hacerlo...
Fotografía de Chema Madoz

Pues bien, la filosofía no es más que el deseo de ser el dueño de tus ideas, es decir, de tu propia vida. Quien es consciente de las ideas que mueven su vida, puede mejorarlas y, así, mejorar también su vida. ¿Y esto como lo hace? Fácil (¿fácil?): a través de la reflexión. ¿De la qué? La reflexión es obtener un reflejo de las ideas que tenemos en el coco. Es pensar en lo que pensamos. Y eso se hace de dos formas: el monólogo (me flexiono y me pienso hacia dentro), y el diálogo (que es el arte de flexionarme hacia fuera, y de hacerme flexible para con las ideas de los demás, para comprenderlas y asimilarlas y así no ser tan "idiota"). 

El idiota es el que cree que sus ideas son "las ideas" (es decir, el que se cree sabio). Pero esto es falso. Ni nuestras ideas son nuestras (las hemos recibido de otros), ni son más que verdades a medias (y eso en el mejor de los casos). Así que, para que sean grandes y hermosas (y nosotros con ellas) tenemos que verlas y buscarlas como piezas de un enorme puzzle del que participamos todos. Tenemos que hacer que se miren y se oigan en el espejo y el eco de los demás. Los demás, los otros, son las ideas que no tenemos. Por eso es tan importante el diálogo, la comunicación, el amor, es decir, el deseo de comprender a los otros (de comprender sus ideas) y de compartir con ellos nuestros pensamientos. Comprender (escuchar, leer...) a los demás, y comunicarnos con ellos (hablar, escribir...), es como abrazarlos en la parte que no se ve ni se toca, en la más íntima, allí donde están de verdad y de donde proviene toda su vida, en la parte de... sus ideas. 


¿Y a quién preferimos amar, al que más ideas tiene para comprender o al que menos? Parece obvio que al primero (¿Para qué amar a alguien tan tonto o más que nosotros?)... ¡Y eso vamos a hacer aquí! Tener amores con los filósofos, con esos que más se han aventurado en la jungla de las ideas y más pueden darnos a comprender. Los invocaremos uno a uno, y frotaremos nuestras ideas con las suyas hasta quedarnos preñados de... ¡de nosotros mismos! Porque, en el fondo, las ideas de esos filósofos son...  nosotros, nuestra propia raíz (aunque no lo tengamos muy claro): conocer la historia del pensamiento es conocer la forma con que hemos llegado a ver, sentir, desear y pensar tal como lo hacemos ahora. Y también abrirse a la posibilidad de cambiarla y, así, de cambiar el mundo...


Bienvenidos a este curso de amor y filosofía (si es que no son lo mismo).  

Como regalo de bienvenida aquí os dejo esta película sobre la historia de la filosofía (El mundo se Sofía, basada en el famoso libro de Jostein Gaarder), y un enlace hacia una historia de la filosofía en comic realizada por José Angel Castaño. También podéis ir echándole un ojo a la programación del curso, o al primer tema. Ah, y naturalmente, podemos seguir hablando abajo, en los comentarios, donde podéis escribir lo que os dé la gana, como debe ser.



1999 - Erik Gustavson - El Mundo de Sofia (latino) from Jorge Nanclares on Vimeo.

Filosofía para Principiantes from José Ángel Castaño Gracia

Bienvenidos a la caverna (temporada 2015/16) !!!



Cuenta un viejo sabio (al que los griegos llamaban Platón) que los hombres somos como prisioneros en una oscura caverna. En ella vivimos atados de tal modo que sólo podemos mirar hacia la pared del fondo, en la que aparecen imágenes con voz y movimiento. Es como si desde siempre viviéramos en un cine (o ante un televisor) y solo pudiéramos ver una pantalla en la que constantemente se proyectaran imágenes. O peor aún, es como si desde pequeños pasáramos el tiempo en aulas como esta, encapsulados en pupitres de forma que solo pudiéramos mirar la pizarra en la que el profesor de turno dibujara y escribiera sin parar… Resultado: creemos que el mundo no es otra cosa que lo que aparece en esa pared (o pantalla, o pizarra)…




Así vivimos todos los humanos -dice Platón- antes de empezar a filosofar: creyendo que el mundo es lo que vemos y lo que oímos que nos dicen desde pequeños… 



¿Pero es así de verdad? Llega un día en que uno se despierta de esa somnolencia que da la penumbra (y el aburrimiento) de la caverna (la tele, el aula…) y comienza a hacerse ciertas preguntas, a discutir lo que le dicen, a no creerse ni hacer las cosas sin más, “porque sí”, o “porque lo digo yo”…
 ¿Por qué van a ser las cosas como tú dices? –le decimos entonces al cavernícola jefe— . ¿Por qué es el mundo como es (tan raro y contradictorio a veces)? –nos preguntamos a nosotros mismos— ¿Es realmente así?... ¿No podría ser más justo, la gente más buena, la vida más bella y feliz?... ¿Cómo?... ¿Y yo, qué pinto aquí yo, cómo he venido a parar a esta caverna? ¿Obedezco y hago lo que me dicen, o mejor me atrevo a hacer lo que yo quiera? ¿Pero qué es lo que yo quiero realmente?...  

Estas y otras mil preguntas invaden al cavernícola que, un día, decide apartar la vista de la pantalla o la pizarra y pensar por su cuenta. Y esto, preguntarnos y pensar por nuestra cuenta, es también lo que queremos hacer aquí. La filosofía es…esa manía que nos entra a algunos de querer saber y vivir por nosotros mismos, bajo nuestra responsabilidad, como si dirigiéramos nuestra propia película, abriendo bien los ojos y pensando y haciendo solo lo que nosotros consideramos verdadero, justo y bello…
 

Eso sí, como pensar por nuestra cuenta no es tarea fácil (a uno le llegan a volver loco las dudas), no es mala cosa que compartamos los pensamientos con otros con la misma inquietud que nosotros. Y eso, dialogar, pensar juntos, es también lo que más haremos aquí.  



¡Así que bienvenidos todos, alumnos, amigos y compañeros de viaje! Comenzamos un nuevo curso en el que a base de preguntas y respuestas volveremos a poner patas arriba esta caverna. Si os animáis, acercaos a la luz del fuego (que es el único sol que tenemos los pobres cavernícolas) y empecemos a conversar…



Para inspiraros, podéis ir leyendo la programación del curso –la tenéis enlazada en el primer pasadizo, arriba a la izquierda—, o echarle un vistazo a la película “El mundo de Sofía”…



¡Pero, ojo, no vaya a ser también este blog (y este curso) una engañosa…caverna!



sábado, 20 de junio de 2015

¡¡Hasta pronto!!


Bueno, queridos, al fin llega el verano y nos tomamos un descanso hasta el curso que viene (en que confío volver a teneros en mis garras). Ha sido un placer conoceros y compartir ideas con vosotros. Muchos me habéis caído tan bien que, con ganas, os adoptaba (jaja). 


Lo que lamento (como casi siempre) es haber dejado el curso tan a medias. Por eso os dejo más temas aquí en el blog (en la columna de la izquierda), por si os entra necesidad (:-))... También iré colgando vuestros trabajos sobre la cultura y otros asuntos que no hemos tenido tiempo de debatir.


Eso sí (y esto es verdad aquí y en Berlín), pese a haberos descuidado un poco, os veo ya como unos filósofos de cuidado. Voy a echar de menos unos meses vuestras preguntas, comentarios y teorías... Ncht! Me tendré que conformar con los filósofos de los libros, que le vamos a hacer...

¡¡¡¡¡Buen verano y que lo paséis de película!!!!!















domingo, 24 de mayo de 2015

Una lección de dignidad.


Rubén Cuellar y Marta Mayo, dos de mis alumnos de 2º, nos dieron ayer a todos, empezando por profesores y padres, una lección inolvidable de dignidad y madurez. Fueron elegidos para dar el discurso de graduación para padres, profesores y compañeros. Pero no les pareció adecuado el típico discurso, simpático y adulador, con el que usualmente se acababa mendigando unas décimas de nota a los profesores. Sin previo aviso, Ruben rompió a hablar de economía, de la desastrosa política de becas y de la desigualdad social que genera, y Marta hizo una crítica tan sensata como contundente de ese modelo de educación, memorístico y obsesionado con los exámenes, que produce zombies antes que personas creativas, críticas, lúcidas y amantes del conocimiento como, tan excepcionalmente, demuestran ser ellos. En ninguna otra graduación me he sentido tan orgulloso de mis alumnos (de todos, porque que muchos de ellos hubieran hecho lo mismo que Rubén y Marta), y en ninguna he visto esta exhibición real de mayoría de edad (la de verdad, la kantiana, no la de las corbatas y los vestidos de puesta de largo). A ver quién dice ahora que somos unos ingenuos y que no hay razones para la esperanza.  

jueves, 14 de mayo de 2015

¿Quién te crees que eres, animal?


¿Eres un animal que todo lo haces por afán de sobrevivir y reproducirte (¡siempre pensando en lo mismo!)? ¿No es eso la gente? ¿No es cierto que vive para trabajar para vivir y para tener hijitos que hagan lo mismo, como las abejas o las ovejas? ... Bueno, también para triunfar y tener poder, claro, como pasa en cualquier manada de monos. Decía alguien (y esto va por los machos) que la vida es, en el fondo, no más que una lucha por la hembra. Decía otro (y esto va por las hembras) que una mujer no se realiza del todo si no atiende la ancestral llamada de su instinto maternal. ¿Es que acaso no es así?

Bueno, hay que reconocer que los animales humanos hacen otras cosas muy raras: cultivan la tierra, fabrican tractores e inodoros, mandan a sus crías a la universidad, mueren por defender a su patria, y adoran ídolos de madera durante las ceremonias religiosas (Y el colmo de la rareza: !Les da por discutir sobre todo esto en blogs como este!...). Si que es raro, sí. Pero hay que reconocer que algunos animalitos también fabrican sus utensilios (como esos chimpancés tan monos que convierten ramitas de árbol en cañas de pescar termitas), y que educan a sus criaturas (para que sean buenos cazadores), y que luchan y mueren por defender su patria (quiero decir su territorio), y que... Bueno lo de la religión y la filosofía, no sé, quizás todavía no hablan de esas cosas, pero hablar sí que hablan, con su propio lenguaje, y hasta cantan, como nosotros, cuando no tienen nada mejor que hacer. Si no escuchad...


  Solemos pensar que sólo nosotros somos buenos o malos, que sólo nosotros tenemos "moral". Pero todo el mundo sabe que las gacelas y bichos así (así de sociales, como nosotros) se sacrifican generosamente por la manada cuando es menester: viene el león, y las gacelas más viejas parece que se dejan comer para que huyan las más jóvenes. ¿No es para ponerles un monumento o el nombre de una calle?.. Hombre, es verdad que no son libres para elegir si lo hacen o no. ¿Pero acaso nosotros lo somos? ¿Quién duda que seamos mecanismos biológicos producto de la evolución natural y, como tal, obligados a comportarnos tal y como lo hacemos? Simplemente, no nos damos cuenta de esto, y creemos (ingenuamente) que somos libres...



Y en el colmo de la soberbia más antropocéntrica decimos que sólo nosotros pensamos y tenemos consciencia. ¿Habrase visto? ¿Es que un pobre caballo no calcula y compara la altura de la cerca que ha de saltar antes de hacerlo? ¿Por qué se para, si no, ante las que cree que no puede saltar? ¿No tiene, entonces, el caballo consciencia de su cuerpo y de sus fuerzas?...

Así que: somos animales, todo lo complicados que queráis, pero animales. Somos un cuerpo con un cerebro hipertrofiado cuya principal función es informarnos, a través de las sensaciones, de cómo es el mundo al que tenemos que adaptarnos. Y lo que nos va, como a todo animal, es vivir. Y alimentarnos, y juguetear, y poseer todos los recursos posibles compitiendo por ellos, y ser los más fuertes. Y, antes de acabar, entregarnos a la placentera tarea de reproducirnos (eso que los cursis llaman amor, cuando quieren decir sexo)... ¿O no?



¿Qué dices? ¿No estás de acuerdo? ¿Hay algo en tí que no obedezca en el fondo a los mismos mecanismos y leyes biológicas que dirigen la conducta de los monos o los abejorros? ¿Eres un animal o no? ¿Qué puedes hacer que no pueda llegar a hacerlo un bicho (aunque sea en un grado mínimo)? Piénsalo.

jueves, 7 de mayo de 2015

Excursión Los Barruecos-Museo Vostell y Womad de Cáceres, 2015.





EL MONUMENTO NATURAL DE LOS BARRUECOS.



La excursión que vamos a hacer comienza en el alucinante paraje natural de Los Barruecos, en Malpartida de Cáceres. Los Barruecos fue declarado Monumento Natural en 1996. Esta formado por un sistema de lagunas y de piedras gigantescas de granito que han sido moldeadas durante millones de años hasta tener las extrañas formas que presentan hoy. El paraje fue habitado desde la prehistoria y en él podemos encontrar pinturas rupestres, tumbas antropomorfas, ruinas de poblados antiguos y de villas romanas, chozos tradicionales de pastores, etc.. Si os gusta la naturaleza, podréis
observar cigüeñas y todo tipo de aves, anfibios y reptiles. Hay un centro de interpretación que podéis visitar libremente y, junto a él, un pequeño jardín botánico. Además, en determinados puntos del paraje nos encontraremos con obras de arte integradas en el paisaje, diseñadas por Wolf Vostell, que expresó con ellas el encuentro del Arte y la Naturaleza.


EL MUSEO DE ARTE VOSTELL-MALPARTIDA.


El Museo Vostell Malpartida fue fundado en octubre de 1976 por Wolf Vostell (Leverkusen 1932- Berlín, 1998), artista hispanoalemán de prestigio internacional, figura fundamental del arte contemporáneo de posguerra, y persona íntimamente vinculada a Extremadura. Se encuentra situado en un antiguo lavadero de lanas (declarado Bien de Interés Cultural), activo durante los siglos XVIII y XIX, y relacionado con el fenómeno ganadero de la Mesta. La belleza del edificio y del paraje que lo rodea inspiró a Vostell la idea de crear allí su museo.

El Museo consta de tres colecciones. La colección más antigua es la de las obras del propio Vostell y la componen cinco ambientes: “Fiebre del automóvil” (1973), “Depresión endógena” (1975-78), “Réquiem por los olvidados” (1986), “Fluxus Buick Piano” (1988) y “Desayuno de Leonardo Da Vinci en Berlín” (1988).
La mayoría de estos ambientes incluyen como objetos artísticos objetos “fetiches” de nuestra época (el coche, la televisión, el hormigón), que Vostell descontextualiza y transforma para advertirnos de las sombras y conflictos que encierra la sociedad en la que vivimos. Junto a ellos, se suman una serie de grandes cuadros-objeto, cuatro de ellos directamente relacionados con la ganadería (“Trashumancia” 1988-1993), dibujos, muestras documentales de algunos de los happenings organizados por el artista, y enormes esculturas.

La segunda colección es la ColecciónFluxus, donada al Museo por Gino de Maggio. La constituyen constituyen 250 obras (ambientes, instalaciones, cuadros, cuadros-objetos, esculturas y partituras), de 31 artistas de procedencia europea, norteamericana y asiática, que desde finales de los años 50 y 60 sintetizaron en los movimientos Happening y Fluxus el deseo de una renovación del arte (que incluía la mezcla de lenguajes artísticos, la utilización simbólica y descontextualizada de elementos de la vida cotidiana, etc.) que diera origen a una transformación radical de la sociedad.

La tercera colección es una muestra de arte conceptual de autores españoles, portugueses y polacos. La colección contiene 60 obras (cuadros, cuadros-objetos, esculturas e instalaciones). En este tipo de
obras se juega con ideas o conceptos a través de objetos y acciones simbólicas (entre ellas con la idea de la propia temporalidad de la obra o acción artística, o la de la complejidad de las relaciones entre la obra y el espectador…).



Manual de instrucciones para disfrutar del Museo Vostell
  1. Quitaos los prejuicios de encima. Si creéis, ante ciertas obras, que no son “obras de arte” o que no son “bellas”, es porque tenéis muy claro lo que es arte y lo que es bello. ¿Y lo tenéis? ¿Alguien lo tiene? Las obras expuestas en el museo son también una invitación a reflexionar acerca de la belleza y el arte mismos.
  2. En el mundo nada es por casualidad. Tampoco las obras expuestas en el museo son casuales. Todas están ahí por algo y nos quieren decir algo. El reto consiste en averiguar qué es eso que nos quieren decir.
  3. Para saber lo que nos quiere decir una obra de arte hay que prestarle atención y conocer un poco el lenguaje en el que nos habla. El arte habla con símbolos (los objetos, los colores, las palabras… todo quiere decir algo), con significados múltiples (un televisor incrustado en un cuadro significa muchas cosas), con asociaciones sorprendentes que nos sugieren pensamientos nuevos, etc.
  4. Las obras del Vostell tienen a menudo una fuerte carga de crítica social, nos invitan a pensar acerca de cómo vivimos, del sentido de lo que hacemos y de los valores en que se asienta el mundo que nos rodea. Aprovechad para reflexionar y para imaginar…otra forma de vivir y ser. Los artistas que vais a ver concebían el arte como una forma de cambiar el mundo.
  5. Preguntad todo lo que queráis. Discutid todo lo que podáis acerca de las obras. Para eso es el arte: para conocer con más profundidad la realidad. 

EL FESTIVAL WOMAD

WOMAD son las siglas de World of Music Arts and Dance. El objetivo de un festival WOMAD es reunir y disfrutar de muchos tipos de música y danzas tomados de culturas y países de todas partes del mundo. La idea de crear WOMAD partió del músico Peter Gabriel, en 1980. Los festivales, celebrados en distintos lugares del mundo, han hecho posible que muchos públicos distintos hayan podido conocer una enorme variedad de culturas diferentes a través del gozo compartido de la música y el arte.
Como afirma el propio Peter Gabriel, "la música es un idioma universal que reúne a la gente y demuestra, tanto como cualquier otra cosa, la estupidez del racismo". WOMAD, como organización, trabaja asimismo en otros campos, aunque los objetivos no han cambiado. A través de festivales, actuaciones, discos y proyectos educativos, aspiran a divertir, informar y despertar a un público cada más extenso al valor y a las posibilidades que existen en una sociedad multicultural.



Programación WOMAD CÁCERES 2015.