jueves, 18 de septiembre de 2014

La evaluación y las teorías de la justicia.

Siempre los mismos problemas al volver al cole. ¡Establecer criterios de evaluación! ¿Cómo? ¿Cuáles? ¿Con qué criterio de criterios?... Preguntaré a mis alumnos. Pero claro, ya me imagino la discusión: ¿cuáles son los criterios “justos”? (Hasta los que quieren sobresaliente para todos quieren, también, que eso sea lo justo). Os pregunto a vosotros. Para animar, os presento algunas alternativas, inspiradas en distintas teorías de la justicia.


1. No hay  que evaluar ni juzgar nada. O, en todo caso, lo que uno quiera, cómo y cuándo quiera. (Anarquismo).

2. Hay que evaluar lo que demanda el mercado (idiomas, tecnologías...), que será lo que se imparta en los centros (si quieres estudiar otra cosa tendrás que pagarlo). Se pondrán las notas según la competencia o mérito de cada alumno: al que más sepa o pueda se le puntuará más (Liberalismo).

3. Igual que (2), pero sumando que el alumno se ajuste a cierto modelo de virtud (que sea modesto, discreto, respetuoso con los mayores, trabajador, decente, etc. ) (Liberal-conservadurismo).

4. Más o menos igual que (2), pero dando ventajas a los que no han tenido la suerte de nacer listos, ni en buenas familias, ni en circunstancias favorables (por eso fracasan, se desmotivan, trabajan poco, etc.). (Liberalismo moderado; socialdemocracia). 


5. Hay que evaluar que el alumno sea un buen creyente y se ajuste a un modelo de virtud totalmente cerrado e indiscutible (sagrado). (Ummas o comunidades religiosas)

6. Hay que evaluar un modelo de virtud (solidaridad, compromiso social, etc.) y no lo que demande el mercado, sino aquellas competencias que sean necesarias para construir una sociedad igualitaria en la que ningún individuo sea un medio para los fines de otros. Los individuos ajustarán sus preferencias a las necesidades sociales (estudiarán lo que la sociedad necesite, no lo que quieran). Serán evaluados por su esfuerzo, su competencia, y su compromiso social, dando ventaja y ayudando a los que no hayan tenido circunstancias favorables. (Socialismo, comunismo)

7. La evaluación es fundamentalmente tarea de cada alumno que, de vez en cuando, se hace preguntas como estas: ¿qué quiero ser y hacer? ¿He logrado realizar lo que yo quiero ser (en la medida en que he podido), gracias a esta asignatura? ¿Merece la pena seguir por aquí?...  (¿?)


Quino
Para que os orientéis, diremos que los principales partidos políticos de nuestro país estarían en estas posiciones: PP (2 y 3), PSOE (4), IU y Podemos (6)... Por cierto, algo mucho más importante: ¿cuál sería vuestra opción? (No tiene por qué estar entre las que os propongo).


martes, 16 de septiembre de 2014

¡Bienvenidos a la caverna! (Temporada 2014/2015)



Cuenta un viejo sabio (al que los griegos llamaban Platón) que los hombres somos como prisioneros en una oscura caverna. En ella vivimos atados de tal modo que sólo podemos mirar hacia la pared del fondo, en la que aparecen imágenes con voz y movimiento. Es como si desde siempre viviéramos en un cine (o ante un televisor) y solo pudiéramos ver una pantalla en la que constantemente se proyectaran imágenes. O peor aún, es como si desde pequeños pasáramos el tiempo en aulas como esta, encapsulados en pupitres de forma que solo pudiéramos mirar la pizarra en la que el profesor de turno dibujara y escribiera sin parar… Resultado: creemos que el mundo no es otra cosa que lo que aparece en esa pared (o pantalla, o pizarra)…




Así vivimos todos los humanos -dice Platón- antes de empezar a filosofar: creyendo que el mundo es lo que vemos y lo que oímos que nos dicen desde pequeños… 



¿Pero es así de verdad? Llega un día en que uno se despierta de esa somnolencia que da la penumbra (y el aburrimiento) de la caverna (la tele, el aula…) y comienza a hacerse ciertas preguntas, a discutir lo que le dicen, a no creerse ni hacer las cosas sin más, “porque sí”, o “porque lo digo yo”…
 ¿Por qué van a ser las cosas como tú dices? –le decimos entonces al cavernícola jefe— . ¿Por qué es el mundo como es (tan raro y contradictorio a veces)? –nos preguntamos a nosotros mismos— ¿Es realmente así?... ¿No podría ser más justo, la gente más buena, la vida más bella y feliz?... ¿Cómo?... ¿Y yo, qué pinto aquí yo, cómo he venido a parar a esta caverna? ¿Obedezco y hago lo que me dicen, o mejor me atrevo a hacer lo que yo quiera? ¿Pero qué es lo que yo quiero realmente?...  

Estas y otras mil preguntas invaden al cavernícola que, un día, decide apartar la vista de la pantalla o la pizarra y pensar por su cuenta. Y esto, preguntarnos y pensar por nuestra cuenta, es también lo que queremos hacer aquí. La filosofía es…esa manía que nos entra a algunos de querer saber y vivir por nosotros mismos, bajo nuestra responsabilidad, como si dirigiéramos nuestra propia película, abriendo bien los ojos y pensando y haciendo solo lo que nosotros consideramos verdadero, justo y bello…
 

Eso sí, como pensar por nuestra cuenta no es tarea fácil (a uno le llegan a volver loco las dudas), no es mala cosa que compartamos los pensamientos con otros con la misma inquietud que nosotros. Y eso, dialogar, pensar juntos, es también lo que más haremos aquí.  



¡Así que bienvenidos todos, alumnos, amigos y compañeros de viaje! Comenzamos un nuevo curso en el que a base de preguntas y respuestas volveremos a poner patas arriba esta caverna. Si os animáis, acercaos a la luz del fuego (que es el único sol que tenemos los pobres cavernícolas) y empecemos a conversar…


Para inspiraros, podéis ir leyendo la programación del curso –la tenéis enlazada en el primer pasadizo, arriba a la izquierda—, o echarle un vistazo a la película “El mundo de Sofía”…



¡Pero, ojo, no vaya a ser también este blog (y este curso) una engañosa…caverna!



viernes, 20 de junio de 2014

Despedida y hasta pronto!





Queridos Miguel, Fátima, Adela, Marta Rojas, Marta Cardenal, Marta Ortega, Sandra, Ivonne, Antonio, Alejandro, Cristobal, Adán, Fran, Javier, Juan, Nicolas... Y, claro, los que no vinisteis este día, que seguro teníais cosas más interesantes que hacer (o que soñar, jaja): Belén, María, Marina, Sheila, Miguel Angel, Sara y Víctor. Y también los que por un motivo u otro habéis tenido que abandonar el curso (snif!): Felipe, María Gómez, Gloria, Blanca y, especialmente, a José Antonio, que esperemos que esté lo mejor posible y volvamos a verlo pronto.

¿Qué puedo deciros? Que ha sido estupendo conoceros (a algunos, reconoceros) y aprender de vosotros, que sois una maravilla (cada uno una y ¡tan diferente!), que me lo he pasado muy bien, y que espero veros el curso que viene, para echaros menos de menos. Ojalá que discutir de esas pequeñas cosas sin importancia (la felicidad, la libertad, el sentido de la vida, la verdad, la razón, la religión, la ciencia, la realidad, el tiempo, el ser humano, la cultura, lo bueno y lo malo...) de las que trata la filosofía os haya sentado bien. Y también que disculpéis mis días más malos. Os deseo todo lo que deseis, y que paséis un verano felicísimo!!!

Ah, y un pequeño favor. Comentadme aquí, si queréis, lo que os ha parecido el curso, y cómo mejorarlo (si es que tiene remedio, jaja). ¿Vale? 

Un abrazo a todos.  











miércoles, 18 de junio de 2014

"Nadie es malo": el intelectualismo moral.



Una de las teorías éticas más interesante (y minoritaria) es el intelectualismo moral (asociado tradicionalmente a filósofos antiguos como Sócrates y Platón). Su tesis principal es que para ser bueno lo único que hace falta es ser sabio. Solo el que sabe qué es lo bueno, puede hacer el bien; y basta con saber qué es lo bueno para quererlo y hacerlo. Esta tesis implica supuestos y consecuencias muy polémicas. Veamos.

1. LA MORAL ES UNA CIENCIA, Y ES CUESTIÓN DE EXPERTOS. Según el intelectualismo moral, lo bueno es lo que determina la razón (no el instinto, ni la emoción, ni la simple voluntad). Es posible, pues, un saber racional de lo bueno y lo malo. Las "verdades morales" son universales y válidas para todos, tal como las verdades científicas. Además, dado que la ética es una ciencia, no todo el mundo está capacitado para entender y resolver problemas morales (ni siquiera aquellos problemas que afectan a uno mismo). Son los expertos los que deben decidir sobre la bondad o conveniencia de las acciones. Del mismo modo, los asuntos de la política (qué leyes, qué forma de gobierno, etc., son justas) deben resolverlos los expertos o sabios, y no, por ejemplo, a través de los votos...

2. LA DISCIPLINA Y EL ESFUERZO SON INNECESARIOS. Si la razón nos dice que algo es bueno, querremos hacerlo, y lo haremos sin esfuerzo (o sin darnos cuenta de que nos esforzamos, como cuando hacemos algo que nos interesa mucho). Si, por ejemplo, la razón nos dice que estudiar idiomas o hacer deporte son buenos para nosotros, lo deberíamos hacer sin mayor esfuerzo. Si hace falta disciplina o “fuerza de voluntad” esto es señal inequívoca de que no tenemos claro que lo que hacemos sea realmente bueno para nosotros.

3. NADIE HACE EL MAL INTENCIONADAMENTE. LOS “MALOS” NO SON MALOS, SINO IGNORANTES. Todo el mundo actúa siempre bajo la creencia de que lo que hace es lo mejor que puede hacer, dadas las circunstancias. Nadie hace el mal a sabiendas. Incluso el que roba, mata o perjudica a los demás es porque cree que eso es lo mejor que puede hacer (que lo "bueno" es lo que conviene a sus intereses, aunque eso signifique fastidiar a los otros). Nadie es, pues, culpable de nada. Todos creen comportarse lo mejor posible (hasta Hitler creía estar haciendo un bien a sí mismo, a Alemania, a la humanidad entera). Otra cosa es que se sea ignorante y se esté equivocado, y que lo que uno cree que es un bien no lo sea. Pero entonces lo "malos" no son malos, sino solo ignorantes. Y lo que hay que hacer con ellos es convencerles de que están equivocados, es decir, EDUCARLES, no CASTIGARLE o vengarse de ellos. Así, no hacen falta policías ni cárceles, sino profesores (que no parezcan policías) y centros educativos (que no parezcan cárceles). El ser humano es un ser racional, no un animal irracional al que se pueda "educar" con premios y castigos (en lugar de con razones).

4. SÓLO EL SABIO ES DE VERDAD FELIZ. La felicidad no es cosa de tontos o inconscientes, como se cree a veces. Sólo el que ejercita su razón buscando el conocimiento (es decir: se dedica a la filosofía) estará en condiciones de conocerse y conocer lo que realmente le conviene. Y solo este podrá adoptar las decisiones más acertadas para encaminarse a la felicidad y "triunfar" en la vida.

5. ES MEJOR SUFRIR UN MAL A COMETERLO. Si por ejemplo consideramos que matar es malo, es mejor que te maten a que tengas tú que matar. Si abandonar a un ser querido es malo, es mejor que te abandonen a que seas tú el que abandones a alguien. Si insultar es malo... (etc.). La razón es que si te matan, abandonan, insultan, etc., solo sufre tu cuerpo, solo te sientes mal (sufres emotivamente). Pero si eres tú el que matas, abandonas, insultas, etc., tu acción implica a TODA TU ALMA, sobre todo a tu voluntad y tu razón, que son la parte más importante de ti.

¿Qué os parece esta teoría? ¿Le encontráis alguna pega? ¿Por qué creéis que es tan minoritaria?

domingo, 15 de junio de 2014

¿Es legítimo causar dolor a los animales?

Dado que los animales también parecen capaces de sentir placer y dolor, la teoría utilitarista insiste en tenerlos en cuenta a la hora de decidir si debemos o no debemos admitir acciones como la fiesta de los toros y tantas otras en las que se les maltrata, o si debemos o no debemos comer carne, supuesto el caso de que podamos alimentarnos únicamente con vegetales. Para animaros a reflexionar, ahí van esos vídeos. 



lunes, 9 de junio de 2014

Dilemas utilitaristas.



Uno de los problemas del emotivismo ético es (como veíamos en la entrada anterior) que si lo bueno es lo que "nos hace felices", ¿qué ocurre si a alguien le hace feliz estrangular a sus semejantes?... Una posible respuesta a este problema consiste en afirmar: "el estrangulador sería feliz pero al coste de generar una infelicidad mayor en los demás (en el estrangulado, su familia, sus vecinos...)", y lo realmente "bueno" no es la felicidad individual sin más, sino "la mayor felicidad para el mayor número posible de seres". Esta teoría ética se conoce como "utilitarismo", y afirma que debemos decidir nuestras acciones en función de sus probables consecuencias en vistas al fin de una felicidad lo más general posible.

El utilitarismo supone muchos problemas, por ejemplo: ¿cómo establecemos lo que hace feliz a la mayoría, siendo tan subjetivo esto de la felicidad? O, sobre todo: ¿por qué nos ha de importar la felicidad de los demás? ¿Por qué habríamos de renunciar a nuestros placeres individuales en nombre de esa felicidad? ... Pero atendamos ahora a estos típicos dilemas utilitaristas. En todos ellos se muestra lo difícil que sería aplicar esta teoría a determinados casos prácticos.

1. Tengo una gran fortuna. Puedo donarla en su mayor parte a mis hijos (que viven bastante bien sin ella) o a una institución que la distribuya entre gente más pobre que mis hijos. ¿Qué debería hacer si fuera utilitarista? ¿Qué harías tú y por qué?

2. Dos pacientes de la misma edad están a punto de morir, necesitan un trasplante, pero sólo hay un órgano disponible. Uno es un científico muy prestigioso que está a punto de descubrir un remedio contra el cáncer, el otro es un hombre anónimo que no se dedica a nada en especial (por lo demás son lo más iguales posibles: la misma edad, una familia similar...). Soy un médico utilitarista, ¿a quién debería salvar? ¿A quién salvarías tú y por qué?

3. Otro de médicos. La vida de un tirano extranjero está en mis manos (soy su médico). Sé de buena tinta que, en cuanto lo cure, va a volver a su país con la intención expresa de masacrar a parte de la población (supuestos rebeldes). ¿Debería hacer todo lo posible por salvar su vida, o más bien todo lo posible para no salvarla (sin que se note mucho)? ¿Qué debería hacer un médico utilitarista? ¿Y tú? ¿Por qué?

4. Dado que los animales también parecen capaces de sentir placer y dolor, y que ir a los toros supone placer para el espectador pero dolor para el animal, ¿qué deberíamos hacer con la fiesta nacional? ¿Qué haría un utilitarista? ¿Y tú?

5. Dado lo anterior, ¿te parece que deberíamos ser todo lo vegetarianos posible? ¿Crees, en general, que los animales pueden tener derechos (por ejemplo, el derecho a no sufrir dolor innecesariamente)?


6. Otro caso médico. Un ser querido tuyo se muere de una extraña enfermedad, cuyo tratamiento cuesta mucho dinero. Pides ayuda al Estado, y el consejero de Salud te responde: sólo tenemos 500.000 euros: lo podemos gastar en un hospital infantil en el tercer mundo donde salvaría la vida a mil niños al año, o en pagar el tratamiento de esta persona. Tú decides. ¿Qué decides? ¿Por qué? ¿Qué decidiría un utilitarista?

7. ¿Estaría justificado que un gobernante mintiera a sus gobernados (por ejemplo acerca de la existencia de un problema con respecto al cual la población no podría hacer nada) para no preocupar a la gente? ¿Qué haría un utilitarista? ¿Y tú? ¿Por qué?

8. ¿Se debería torturar todo lo cruelmente que fuera necesario a un terrorista para que confesara dónde está la bomba que ha colocado en algún lugar repleto de gente? ¿Qué haría un utilitarista? ¿Y tú? ¿Por qué?

viernes, 6 de junio de 2014

Donde el corazón te lleve... Las éticas emotivistas.

Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve" (Fragmento extraído de:" Donde el corazón te lleve " de Susanna Tamaro).


Si hubiera un Festival de Eurovisión de las teorías éticas, las que se llevarían el gato al agua serían seguramente las EMOTIVISTAS. ¡Qué le vamos a hacer, vivimos en una época romántica!...

¿Qué es una ética emotivista (tal como el hedonismo, o el utilitarismo)? Simplificándolo al máximo: una teoría que estipula la vivencia de ciertos estados emotivos (felicidad, placer, gusto...) como justificación última de los juicios morales. Así, a la pregunta acerca de por qué es bueno o moral hacer X, la respuesta sería: porque X nos hace felices, nos gusta, etc.  Un juicio moral sería, así, no más que la expresión de un estado anímico: “X es bueno” equivale a “Me agrada, me hace feliz que ocurra X”. La moral parece convertirse entonces en algo profundamente subjetivo (y relativo): expresa los particulares estados anímicos del sujeto o sujetos implicados en una decisión o acción; y no todos tienen por qué coincidir en ese estado anímico. Lo que a unos les gusta o hace felices no tiene porque ser igual que lo que les gusta a otros; o lo que es vivido como gozoso en unas culturas igual no es vivido así en otras, etc.  Las éticas emotivistas apuestan, por tanto, por un irracionalismo de fondo, en cuanto es la emoción, y no la razón, la que determina, en último término, los juicios y la conducta (la razón se convierte en un instrumento al servicio de las emociones). 

En fin. "Dónde el corazón te lleve”, este podría ser el lema de la ética emotivista (además del título de una novela de éxito --o de casi todas las novelas y películas más populares juntas--).

Como sé que hay muchos emotivistas y románticos por ahí, que piensan que lo más importante en el mundo es la felicidad, les pregunto especialmente a ellos:

1.¿Qué pasa si a algún “anormal” le hace feliz (por ejemplo) matar y comerse a sus semejantes? ¿Podría decir un emotivista que esta acción es inmoral? ¿Basándose en qué?

2.¿Por qué va a ser bueno lo que nos hace felices y malo lo que nos provoca infelicidad o dolor?... ¿Será por que todo el mundo busca la felicidad? (¿Y si todo el mundo buscara como esclavizar mejor a los demás, esto también sería bueno?) ¿Será por que todo el mundo lo siente así? (Pero ¿como sabemos lo que sienten los demás? Además: ¿podría un sentimiento justificar la primacía de los sentimientos, o sería esto circular?) ¿Será por que es lógico y racional? (¿Y qué razones podríamos dar para justificar que lo bueno es la felicidad?)...

3.Si lo bueno es lo que nos hace felices, ¿somos libres para escoger lo que nos hace felices? ¿O más bien las emociones nos subyugan –nos "pasan"-- sin que podamos hacer gran cosa? Pero si no somos libres, ¿de qué vamos a ser responsables? (“Miren –diría un violador-- es que yo no puedo evitar que me haga feliz forzar sexualmente a otras personas”).

4.¿Os tomariais una droga que os mantuviera en un estado de felicidad o bienestar constante, pasara lo que pasara (una droga sin efectos nocivos para la salud)?